«Si la persona estaba rociada en combustible, pudo haberse producido un arco electrovoltaico que ignitara la combustión»

El grave episodio ocurrido con un vigilador en estado depresivo quien se prendió fuego en el marco de un reclamo por falta de pago de la empresa a la que prestaba servicios, es objeto de una investigación judicial en la provincia, a propósito del uso de una pistola taser para inmovilizar a la persona que se había rociado combustible.

La Justicia busca determinar si el propio vigilador se prendió fuego con un encendedor o si la descarga eléctrica del dispositivo pudo haber generado la ignición. Para analizar este escenario, en el programa La Barra de Casal se consultó al licenciado Raúl Panero, presidente de la Federación de Legítimos Usuarios de Armas en Argentina y especialista en seguridad.

Panero explicó que las pistolas Taser son una alternativa menos letal frente a las armas de fuego, diseñadas para reducir a una persona minimizando daños mayores. Sin embargo, advirtió que no son inofensivas ni deben considerarse herramientas simples. Según indicó, estas armas funcionan mediante descargas eléctricas de alta potencia que, en condiciones normales, no generan chispas visibles ni arcos eléctricos como suele mostrarse en las películas. No obstante, en circunstancias específicas —como la presencia de sustancias inflamables— podría producirse un arco electrovoltaico capaz de iniciar una combustión.

De todos modos el referente en cuanto a manejo de armas fue muy prudente con su análisis destacando la importancia de la pericia que se realizará en estos días y que él puede brindar un panorama civil, pero no tiene todos los elementos del hecho como para poder brindar un testimonio certero. “Hay que retrotraer todas las circunstancias, analizar muy bien qué ocurrió y realizar varios ensayos para determinar si efectivamente la pistola Taser generó la ignición”.

Send this to a friend