Crisis en Lácteos Verónica: trabajadores denuncian sueldos impagos, vaciamiento y abandono

La situación de los trabajadores de Lácteos Verónica continúa agravándose. En declaraciones al móvil de LT3, Walter, uno de los empleados afectados, expresó la desesperación que atraviesan cientos de familias ante la falta de pago de salarios y la ausencia de respuestas concretas por parte de la empresa y del ámbito político.

“Que presionen a la empresa, tanto en Santa Fe como en Buenos Aires, para que pongan los sueldos atrasados al día”, reclamó, evidenciando la urgencia del conflicto. La falta de ingresos ya impacta directamente en la vida cotidiana de los trabajadores: no pueden pagar colegios, enfrentan cortes en servicios de salud y acumulan deudas de alquiler.

La angustia se profundiza ante la sensación de abandono: “Nos sentimos solos, no tenemos nada”. La mayoría de los trabajadores cuenta con una extensa trayectoria en la empresa, con antigüedades que van de los 15 a los 30 años, lo que dificulta aún más su reinserción laboral. Walter contó que desde diciembre envió más de 100 currículums sin éxito: “En un caso soy viejo, en el otro te dicen ‘vamos a ver’”. La edad y el contexto económico se convierten en barreras adicionales para quienes intentan reinsertarse en el mercado laboral.

En este sentido, los trabajadores solicitan no solo el pago de los sueldos adeudados, sino también alternativas concretas: “Si no pueden poner los sueldos al día, alguien que nos acerque una bolsa de trabajo o algún empleo que sea accesible”. Actualmente, Lácteos Verónica cuenta con aproximadamente 490 trabajadores en total. En la sucursal de Rosario, que ya cerró, quedaban entre 10 y 12 empleados. Allí, varios aceptaron un retiro voluntario equivalente al 40% de la indemnización. Sin embargo, solo cobraron la primera cuota y luego no recibieron más pagos.

Además, los trabajadores cuestionan la estrategia de la empresa frente a los reclamos. Según relatan, ante la consulta por los sueldos adeudados, la respuesta es que renuncien o se consideren despedidos, con la promesa de cobrar en un plazo incierto de entre 5 y 10 años. “Nos están llevando a una situación para que renunciemos y pagar todo lo adeudado a largo plazo” y advirtió que “todos los bienes de la empresa los pasaron a una subsidiaria llamada Las Becerras, donde trasladaron terrenos, campos y propiedades”, detalló.

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