El psiquiatra Gustavo de Vega director de AVCD Centro de prevención y tratamiento de adicciones habló en el programa Digamos Todo para abordar una problemática cada vez más presente: el impacto de las pantallas en la salud mental.
De Vega puso en contexto el fenómeno al recordar que desde la década del 80, cuando comenzaron a trabajar como institución en Rosario, el consumo problemático —inicialmente vinculado a sustancias— ha crecido de manera sostenida y alarmante. Hoy, ese consumo se amplía hacia nuevas formas, entre ellas, el uso excesivo de pantallas.
Vivimos en una sociedad que promueve constantemente el consumo. En ese escenario, el cerebro humano no está preparado para procesar la enorme cantidad de estímulos que recibe de forma permanente, especialmente a través de dispositivos como teléfonos, computadoras y televisores.
El especialista destacó que las pantallas tienen un enorme potencial positivo: democratizan el acceso a la información, facilitan el aprendizaje y abren posibilidades creativas. Sin embargo, también implican riesgos. Los contenidos digitales —diseñados mediante estrategias de marketing, colores, sonidos y formatos atractivos— están pensados para captar la atención y mantener al usuario conectado el mayor tiempo posible. En este sentido, el problema no radica en la pantalla en sí misma, sino en cómo interactuamos con ella.
Según De Vega, las pantallas no generan el problema, sino que lo visibilizan. Exponen dificultades preexistentes como fallas en el control de impulsos, déficit de atención o conflictos en el entorno personal y familiar.