Bajan 25,7 por ciento los homicidios en el primer semestre y un 28 por ciento los heridos de bala

17 julio 2017 / 08:45

La violencia que con sus expresiones letales convirtió a Rosario en un punto de debate local y nacional volvió a mostrar en el primer semestre de 2017 una declinación significativa. El año pasado hubo en el departamento Rosario un total de 109 homicidios dolosos en los primeros seis meses, mientras que en el mismo período del año en curso ese guarismo bajó a 81, con lo que el porcentaje de la reducción es un 25,7 %.Dentro de los límites de la ciudad el descenso comparado en el mismo período fue de 92 casos a 65.

También asoma como destacable la caída de los heridos en hechos en los que se emplean armas de fuego. Considerada la misma etapa la cifra pasó de 577 casos a 412 este año en todo el departamento Rosario, vale decir, un 28% menos. En la ciudad la curva de heridos de bala también cayó: de 475 a 359 (-24,5%).

Armas de fuego y letalidad

El declive en las cifras de víctimas de los delitos contra la vida, como puede vislumbrarse en el cuadro que acompaña esta nota, no es una tendencia exclusiva de los semestres iniciales de los dos últimos años, sino que, con variaciones, se verifica de manera sostenida desde 2014. La tasa de homicidios dolosos que en el departamento Rosario llegó a 22 muertes cada 100 mil habitantes en 2013 fue declinando hasta ubicarse, actualmente, en una proyección de 13 muertes cada 100 mil, un registro semejante al de 2008. Un nivel que es aún alto pero en reiterada disminución.

Un factor que acrecienta la violencia letal en Rosario es la abrumadora preponderancia del uso de armas de fuego como medio empleado, frente a otros menos dañosos para dirimir conflictos. La tasa de letalidad en el departamento Rosario durante el último semestre es del 19,66 por ciento. Dicho de otra manera, se concluye que en este período hubo 5,9 heridos de bala por cada víctima fatal. En el primer semestre de 2016 se registró un fallecido cada 6,7 heridos. La letalidad en los ataques con armas, por tanto, creció levemente. Pero la cantidad de muertos y heridos por uso de arma de fuego, como quedó dicho, declinó.

Las causas de la desaceleración que se viene dando desde 2013 no pueden establecerse con rigor porque no hay instrumentos conceptuales idóneos para explicarlas. Los criminólogos aducen que cuando se llega a un pico de violencia, que en Rosario parece haberse dado hace tres años, las dinámicas desaceleran. No obstante se insinúan algunas claves, como intervenciones coordinadas de distintas agencias del estado en los lugares de conflictos más exasperados, acciones del sistema penal sobre actores acusados de propiciar violencias territoriales y obras de infraestructura en lugares complejos aún en estado inicial.