Clima político electoral: «Los argentinos priorizan el rumbo por sobre las figuras políticas»

En una entrevista realizada en el programa La Barra de Casal, el consultor político y director de DC Consultores, Aníbal Urios, analizó en profundidad el humor social en Argentina, el impacto del ajuste y la percepción del rumbo adoptado por el Gobierno Nacional. A partir de encuestas mensuales a nivel nacional que realizan desde su consultora, el especialista explicó cómo evoluciona la opinión pública, qué factores influyen en la tolerancia social al costo económico y cuáles son las expectativas hacia adelante.

En ese sentido, uno de los principales hallazgos de la última encuesta muestra que los argentinos priorizan el rumbo por sobre las figuras políticas. Esta tendencia, según el analista, comenzó a gestarse antes de 2023, en un contexto donde la sociedad ya evidenciaba cansancio frente a modelos anteriores y empezaba a buscar alternativas. «El respaldo social no se agota en una persona, sino que responde a una base más profunda: la necesidad de sostener un nuevo camino, incluso si en el futuro surgen otros liderazgos dentro de esa misma línea».

El 60% de los consultados asegura estar dispuesto a soportar el costo con la expectativa de alcanzar una Argentina diferente y a su vez, una parte importante de la sociedad considera que la relación con el Estado es problemática. Urios aclaró que esta visión no implica necesariamente una discusión ideológica sobre su tamaño o presencia, sino una experiencia concreta: trámites engorrosos, burocracia e incluso falencias en áreas sensibles como la seguridad. En ese marco, la demanda de reformas aparece como un consenso amplio.

El estudio también revela un fuerte desgaste de las figuras políticas tradicionales, independientemente del espacio al que pertenezcan. Dirigentes de distintos partidos —desde la UCR hasta el PRO y el peronismo— son percibidos como representantes de esquemas ya probados que no lograron resultados satisfactorios.

Otro dato relevante es la dificultad de la sociedad para identificar nuevos liderazgos. Según el análisis, hoy no hay figuras claras que aparezcan como alternativas consolidadas, lo que refuerza la centralidad del rumbo por sobre los nombres propios.

En ese contexto, algunas figuras del actual gobierno logran destacarse. Patricia Bullrich, por ejemplo, mantiene una imagen positiva sostenida, en gran parte asociada a la temática de la Seguridad. Incluso, en escenarios hipotéticos donde se consulta quién podría garantizar la continuidad del modelo, aparece como una de las principales opciones. En segundo lugar, también se menciona a la vicepresidenta Victoria Villarruel, a pesar de su distanciamiento con el presidente. Para la opinión pública, ambas figuras siguen siendo parte del mismo esquema político, lo que evidencia que las disputas internas no necesariamente alteran la percepción general del electorado.

Urios profundizó además sobre el desgaste de figuras políticas que supieron tener centralidad en los últimos años. En ese sentido, fue categórico al afirmar que ciertos liderazgos ya cumplieron su ciclo dentro del rol que la sociedad les asignó. Mencionó como ejemplo el caso de Mauricio Macri, a quien definió como un dirigente “agotado” en términos de la función que aspiraba ocupar nuevamente. Lo mismo aplica para Cristina Kirchner.

En relación a episodios recientes que involucran a dirigentes del gobierno, Urios analizó el caso de Manuel Adorni y consideró que este tipo de situaciones generan un impacto fuerte en la proyección individual de las figuras, especialmente si tenían aspiraciones políticas a futuro.

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