La Vidriera

“La Justicia Federal conforma una especie de corporación del poder permanente, y por eso la falta de justicia”

6 Noviembre 2017 / 11:00

El escritor y periodista Gerardo Tato Young, autor de “El libro negro de la justicia”, dialogó esta mañana con La Vidriera y se refirió con respecto a su libro como una obra que logra dar una mirada muy crítica sobre la justicia, y a su vez consigue interpelar a la Justicia Federal Argentina.

“La Justicia Federal de la Ciudad de Buenos Aires, controla la corrupción del gobierno central y de los empresarios que eventualmente hacen negocios con el poder político. Se compone por doce jueces, ahora once con la retirada de Oyarbide, y estos conforman una especie de corporación del poder permanente, que es la clave de lo que está pasando hoy, de la falta de justicia”, expresó y señaló que una cosa es lo que el público puede ver a través de la televisión en base a lo que cuentan los políticos, y otra cosa muy distinta es lo que pasa en la realidad.

A partir del menemismo los jueces pasaron a formar parte de ese poder invisible y definitivo. “Menem empezó a idear un sistema para poder gobernar con total impunidad, comprando a La Corte o creando una corte propia, y coartando la Justicia Federal”. “En su momento le encargó esta tarea a la SIDE, ahí empezó una relación “promiscua” entre los jueces federales dentro del edificio de Comodoro Py”. Indicó a su vez que Jaime Stiuso, al ser el agente quizás más conocido y poderoso se encargaba de asegurar la complicidad e impunidad del gobierno de turno.

El periodista aseguró que todo esto se profundizó de manera profunda durante el kirchnerismo. Es así que los jueces ganaron un terreno y pudieron mantener amenazado al poder político de manera permanente, por medio de la creación de causas y expedientes, esto es lógico si se piensa que el único que puede desplazarlos de su cargo vitalicio y sus privilegios es ni más ni menos que el mismo gobierno central. “Los jueces acumulan causas contra los funcionarios públicos, y las activan o desactivan en función de su conveniencia”.

“Oyarbide, el más ‘payasesco’ de los jueces federales si se quiere, por su notoriedad y por lo escandaloso, representaba una barrera de contención para los otros jueces, ya que mientras no lo echaran a él los otros estaban tranquilos de que no los iban a echar, ya que el tenía todos los números ganados para esto”, aseveró.