En una entrevista en el programa La Barra de Casal, Alfredo Guagliano, vicepresidente de la Federación Argentina de Entidades Empresarias de Autotransporte, analizó el fuerte impacto que el aumento de los combustibles está generando en el sector. Según explicó, la escalada de precios está directamente vinculada al contexto internacional, particularmente a la suba del barril de petróleo, que pasó de 80 a 120 dólares en poco tiempo, en gran medida como consecuencia de la guerra.
Este fenómeno, ajeno al control del sector, repercute de manera directa en los costos operativos de los transportistas, generando un escenario de creciente incertidumbre y dificultades para sostener la actividad. Guagliano detalló que el combustible representa entre el 30% y el 35% de la estructura de costos del autotransporte. A esto se suma una dinámica financiera desfavorable: mientras el combustible se paga al contado o con plazos muy cortos (de una a dos semanas), los ingresos por los servicios prestados pueden demorar entre 45 y 60 días en concretarse.
En este contexto, el incremento del precio del combustible —que en distintas petroleras ha oscilado entre el 20% y el 27%— genera un impacto inmediato en los costos totales. Según estimaciones del propio sector, esto implica un aumento de entre el 7% y el 8% en la estructura general de costos en apenas un mes.
Uno de los principales problemas que enfrenta el sector es la falta de regulación en las tarifas del transporte. Si bien en algunos segmentos existe un tarifario de referencia acordado entre actores como acopiadores y exportadores, en la mayoría de los casos los valores se definen mediante negociaciones privadas entre los dadores de carga y los transportistas.
Guagliano fue contundente al describir el escenario: si no se logra trasladar el aumento de costos a las tarifas, el sector podría verse obligado a detener su actividad. Sin embargo, aclaró que no se trataría de una medida de fuerza deliberada, sino de una imposibilidad material de operar. “No es que vamos a decidir un paro; va a ser un paro forzado porque no tenemos el dinero. El aumento del combustible nos está asfixiando financieramente”.