La ex directora del Instituto Médico Legal, Alicia Cadierno, habló en el programa Digamos Todo y se refirió al caso de Luna Zárate, la joven de 13 años que era buscada por su familia y finalmente se descubrió que su cuerpo estaba desde hace un mes en dicha institución tras un siniestro vial en donde falleció y no pude ser identificada.
Cuando un cuerpo ingresa al Instituto Médico Legal para la realización de una autopsia, el primer paso es su recepción en la Guardia Policial, un sector que funciona las 24 horas del día. Allí se registran todos los datos disponibles: nombre (si se conoce), quién traslada el cuerpo, el medio de traslado y cualquier otra información relevante.
Una vez registrado, el cadáver es depositado en un espacio físico cerrado, destinado exclusivamente al resguardo de los cuerpos. Si el ingreso se produce fuera del horario administrativo, el habitáculo permanece cerrado con candado hasta la llegada del personal especializado. La decisión de que un cadáver permanezca en el Instituto o sea entregado corresponde siempre a la autoridad judicial competente, es decir, la fiscalía. En términos generales, todo cuerpo que ingresa al IML —identificado o no— es sometido a autopsia, salvo que el fiscal disponga lo contrario o determine la aplicación de protocolos especiales, como el Protocolo de Minnesota, u otras causales específicas de muerte.
En este caso particular, se intentó cotejar la identidad mediante huellas dactilares, pero estas no figuraban ni en el sistema AFIS (Sistema Automatizado de Identificación de Huellas Dactilares) ni en el RENAPER. La razón era clara: la menor no tenía la edad suficiente para haber renovado el Documento Nacional de Identidad, por lo que no existían registros previos con los cuales comparar.