Crisis en Sudamericana de lácteos: producción paralizada, sueldos impagos y la incertidumbre de todo un pueblo

La localidad de Díaz, ubicada a unos 95 kilómetros de Rosario, atraviesa una fuerte preocupación económica y social tras la paralización de la empresa Sudamericana de Lácteos. La planta, que emplea a cerca de 80 trabajadores —en su mayoría residentes del pueblo—, se encuentra sin actividad desde hace varios días, en medio de deudas, falta de pago a productores y salarios impagos. La incertidumbre crece mientras se evalúan alternativas como la conformación de una cooperativa o la llegada de un inversor.

En diálogo con el programa La Barra de Casal, el presidente comunal de Díaz, Juan José González, explicó que la situación tiene un fuerte impacto en la vida cotidiana del pueblo de apenas 2.000 habitantes. Entre 50 y 60 de los trabajadores pertenecen a la localidad, mientras que el resto proviene de zonas cercanas.

La crisis de la empresa no solo afecta a los empleados, sino también a productores lecheros que dejaron de cobrar por la materia prima, profundizando el efecto dominó sobre la economía regional. Además, el contexto nacional dificulta aún más la situación de quienes dependen de esta fuente laboral.

A pesar de la crisis, Sudamericana de Lácteos cuenta con productos reconocidos en el mercado —como la marca Premio— y posee habilitaciones para exportar, lo que la posicionaba como una firma con potencial competitivo incluso en mercados internacionales. Frente a este escenario, surge la posibilidad de que la empresa sea recuperada por sus trabajadores a través de la conformación de una cooperativa. Esta opción fue impulsada desde la comuna junto a un exdirigente del gremio Atilra, y se apoya en herramientas disponibles en la provincia de Santa Fe para el recupero de empresas.

Sin embargo, el propio González reconoció que se trata de una decisión extremadamente difícil. Los trabajadores no solo deberían asumir la gestión de la empresa, sino también enfrentar un contexto cargado de deudas: compromisos con productores, salarios adeudados, obligaciones impositivas y cargas sociales. “Pasar de empleados a dueños de una empresa fundida no es sencillo”, resumió el jefe comunal, reflejando el dilema que enfrentan los trabajadores, muchos de los cuales hoy se encuentran sin ingresos.

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