El presidente de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) y de la Asociación Empresaria de Rosario, Ricardo Diab, expresó su preocupación al móvil de LT3 por la caída del consumo y el impacto de la apertura de importaciones en el comercio local. En ese marco, advirtió que, si bien las ventas a través de sistemas digitales vienen creciendo en participación, ese aumento no logra compensar la fuerte baja en las ventas de los locales físicos.
Diab explicó que esta dinámica genera una distorsión: mientras el comercio tradicional intenta sostenerse, el incremento de compras en el exterior —como el caso de zapatillas adquiridas en Estados Unidos— implica que haya productos que dejan de venderse en el mercado local y, en consecuencia, una menor actividad productiva interna.
El dirigente empresario planteó que, más allá de la libertad individual de consumo, existe una lógica de funcionamiento económico que se ve afectada. “Estamos en un sistema casi solidario”, sostuvo, al señalar que el cierre de fábricas o comercios impacta directamente en la cantidad de clientes disponibles en el mercado. «Estamos queriendo que la importación tenga cierta administración, queremos una cierta protección de la industria nacional. El presidente Milei no lo va a hacer, no está en su plataforma, por lo cual no abrigamos ningún tipo de esperanza en ese sentido, pero creo que en nuestro sector es cuidar un poco más los productos que ingresan, también promocionar el consumo, financiamiento flexible».
En ese sentido, advirtió que, aunque un comerciante pueda vender productos importados, si la industria local se debilita, el propio entramado comercial termina perjudicado. La pérdida de producción nacional, remarcó, reduce la capacidad de consumo general y afecta a todos los actores del sistema.