En medio de la conmoción por un grave hecho ocurrido en el ámbito escolar, Aristides Álvarez, referente de la ONG “Si nos reímos, nos reímos todos”, fue entrevistado en el programa Digamos Todo para aportar su mirada basada en años de trabajo con niños, niñas y adolescentes, especialmente en situaciones de bullying.
Durante el diálogo con Carolina Coscarelli, Álvarez expresó que atravesó una jornada intensa tras conocerse lo sucedido, marcada por múltiples entrevistas y consultas, pero sobre todo por una fuerte carga emocional.
Impacto emocional: tristeza, frustración y enojo
Álvarez describió un recorrido emocional profundo frente al caso: primero sintió tristeza y consternación; luego, frustración al considerar que el hecho “se podría haber evitado”; y finalmente, enojo. Ese enojo, explicó, surge cuando se observa cómo, ante situaciones críticas, distintos actores se responsabilizan entre sí sin que nadie haya actuado a tiempo. Según su análisis, hubo señales previas que debieron ser advertidas.
El especialista fue contundente al señalar que existen mecanismos claros de intervención que no se activaron. Detalló que, ante un caso de acoso:
- Un compañero debe alertar al docente
- El docente al equipo directivo
- El directivo al Ministerio de Educación
- Y, si es necesario, solicitar la intervención de equipos especializados
Además, recordó que los municipios cuentan con equipos socioeducativos y de salud mental que pueden intervenir en estas situaciones.
Sin embargo, cuestionó que muchas veces esto no ocurre porque cada actor “cuida su lugar” en lugar de priorizar la resolución del problema.
El agresor también como víctima: una mirada compleja
En la entrevista se planteó una reflexión clave: la necesidad de comprender la historia detrás del agresor. Sin justificar el hecho, se señaló que el joven involucrado también podría ser considerado una víctima de un proceso previo no atendido.
Se hizo referencia a testimonios que indicaban que el adolescente no dimensionaba lo ocurrido inmediatamente después del hecho, posiblemente en estado de shock.
En este sentido, se remarcó la importancia de analizar los antecedentes y advertir señales de crisis emocional profunda que, de haber sido detectadas, podrían haber permitido intervenir antes.
El rol de los medios y el tratamiento de estos casos
Álvarez también cuestionó el abordaje mediático, especialmente de algunos medios nacionales, a los que acusó de buscar un tratamiento sensacionalista centrado en el impacto y el morbo.
Relató incluso que fue convocado por medios que pretendían orientar su testimonio hacia ese enfoque, lo cual rechazó.