En una entrevista en el programa La Barra de Casal, Nicolás Martínez, referente del sindicato de trabajadores y cadetes de Santa Fe, trazó un panorama crítico sobre la situación del sector. Lejos de tratarse de una realidad aislada, aseguró que lo que ocurre en la provincia refleja una tendencia nacional.
Según explicó, el crecimiento del número de repartidores está directamente vinculado a las políticas económicas actuales. “Pasa exactamente lo mismo”, afirmó, al ser consultado sobre si la situación local difería del resto del país. En ese sentido, señaló que cada vez más personas se vuelcan a esta actividad producto de despidos en otros sectores o como complemento de ingresos insuficientes en empleos formales.
En cuanto a la remuneración, Martínez indicó que un pedido promedio ronda los 3.000 pesos. Sin embargo, este monto no contempla los gastos que deben afrontar los trabajadores, como combustible, mantenimiento del vehículo y otros costos operativos. Esta ecuación obliga a muchos repartidores a extender sus jornadas laborales a niveles extremos. “Hay compañeros que trabajan 13, 14 o 15 horas para poder llegar a fin de mes”, advirtió. Además, destacó el riesgo adicional que implica pasar tantas horas en la calle, lo que incrementa la probabilidad de accidentes.