Lo que debía ser un partido más del fútbol argentino entre Rosario Central y Tigre en el Gigante de Arroyito terminó convirtiéndose en un fenómeno viral gracias a un protagonista inesperado: «Coco», un cachorro de apenas ocho meses que irrumpió en el campo de juego y captó la atención de todo el estadio y de las redes sociales al correr derecho a la pelota, pero luego a esquivar a todos los que intentaron agarrarlo, mientras la tribuna gritaba el clásico «ole» ante cada atrapada fallida.
Detrás de esta historia está Giuliana, su dueña, quien relató en una entrevista cómo vivió una situación tan insólita, que terminó con final feliz, viral y anécdota. La joven dijo que estaba trabajando cuando, al regresar a su casa, sus hermanas le contaron que habían dejado la puerta abierta mientras limpiaban la vereda para que los perros salieran a jugar. Sin embargo, Coco no regresó.
Giuliana comenzó a buscarlo por el barrio sin éxito. Cuando ya no pudo continuar la búsqueda a pie, decidió recurrir a las redes sociales. Fue entonces cuando ocurrió lo impensado: al abrir Instagram, se encontró con imágenes de su perro… dentro de una cancha de fútbol. Lejos de tratarse de un comportamiento excepcional, Giuliana explicó que Coco es siempre así: “Inquieto, juguetón, imparable”. Esa energía fue la que lo llevó a convertirse en el centro de todas las miradas dentro del estadio.
¿Qué pasó después: del campo de juego al reencuentro?
Una vez que finalmente lograron detenerlo —tras cinco o seis minutos de intentos—, Coco fue retirado del campo de juego. Según Giuliana, no fue retenido, sino que terminó nuevamente en la calle.
El siguiente capítulo de la historia tuvo como protagonista a Cami, una artista rosarina que encontró al perro. Lo vio en un semáforo, donde estaba siendo llevado por dos chicos, y decidió intervenir. Tras rescatarlo, publicó imágenes en sus redes sociales, lo que permitió que familiares de Giuliana lo reconocieran y la contactaran. Poco después, Cami llevó personalmente a Coco de regreso a su hogar.
Un recorrido inexplicable
Uno de los grandes interrogantes que deja la historia es cómo Coco logró ingresar al estadio y llegar hasta el campo de juego. Giuliana reconoce que aún no encuentra explicación: el perro habría tenido que atravesar distintos accesos, posiblemente por el playón o incluso por zonas internas como vestuarios. “Fue una locura”.