Schmuck: «Decirle a la gente que si se juntaban 15 concejales se frenaba la licitación también era mentirle»

La presidenta del Concejo Municipal de Rosario, María Eugenia Schmuck, dialogó en La Barra de Casal para dar su lectura de la sesión extraordinaria convocada en la jornada de ayer por la oposición para debatir el parque acuático de La Florida, que finalmente no se realizó por falta de quórum.

Su análisis fue claro: la iniciativa fue un intento de convertir un debate urbano legítimo en un escenario de disputa electoral, y la premisa central que la sostenía —que 15 concejales podían frenar la licitación— era directamente falsa. Schmuck fue terminante en el punto jurídico que, según dijo, se ocultó durante todo el debate público. El proyecto de reconversión de la Costanera Norte no implica ningún cambio de uso del suelo: la zona mantiene destino recreativo según el propio Código de la ciudad, y eso no se modificaba con la obra.

El Concejo solo interviene cuando hay cambio de uso de suelo. Como ese cambio no existe, el cuerpo legislativo nunca tuvo —ni tendrá— atribuciones para intervenir en esta decisión. «Nosotros actuamos cuando hay cambio de uso de suelo, y eso no se cambiaba», explicó.

En ese marco, la afirmación de que una sesión extraordinaria podía frenar la licitación era, en sus palabras, mentirle a la gente. Las licitaciones en curso solo se pueden detener por dos vías: una impugnación ante la administración municipal o una medida judicial. El Concejo no tiene ningún papel en ese proceso.

Schmuck no negó que la reconversión de la Costanera Norte sea un tema que merece debate. Lo que cuestionó fue la forma en que ese debate fue instrumentalizado. Según su lectura, la convocatoria a la sesión extraordinaria buscó tener «preso de ese debate electoral» a actores que genuinamente querían discutir el tema, convirtiéndolo en un escenario de confrontación con el Ejecutivo. Y lo comparó con un antecedente que consideró revelador: durante cuatro años de lo que describió como «una pandemia de inseguridad» en la ciudad, el mismo sector político encabezado por el concejal Monteverde nunca convocó a una sesión extraordinaria. «Sonaba un poco a circo, a show», afirmó.

La presidenta del Concejo cerró con un mensaje más amplio sobre el estilo de gestión política que, según dijo, los rosarinos ya no toleran. «Las sesiones extraordinarias existen para situaciones excepcionales, no para convertir cualquier diferencia con el Ejecutivo en una emergencia institucional. Los rosarinos están cansados de que la política convierta todo en un conflicto. Tenemos que tener más responsabilidad, seriedad y soluciones, no espectáculos», concluyó.