Alejandro Bassini, corredor inmobiliario e integrante del espacio Métricas, habló en La Barra de Casal sobre un relevamiento que comparó la oferta de monoambientes con la de pensiones y residencias en Rosario, y por qué cada vez más gente elige vivir en una pensión.
Bassini explicó que el relevamiento surgió al detectar que los monoambientes de más de 25 o 30 años, sin cochera ni amenidades, el clásico destinado a estudiantes y trabajadores independientes, se acumulaban en la oferta y tardaban entre 60 y 90 días en volver a alquilarse. Frente a eso, el equipo se preguntó dónde estaba viviendo esa gente y encontró lo que describió como «un submundo»: pensiones y residencias.
El fenómeno, indicó, va más allá del mundo universitario y alcanza a jubilados, fuerzas de seguridad y trabajadores de rubros como el gastronómico, con alta informalidad. No hay cifras concretas de cuántas personas mutaron del monoambiente a la pensión, aclaró, aunque sí hay casos de estudiantes que pidieron rescisiones anticipadas o no renovaron contrato y pasaron a residencias universitarias.
Respecto de los valores, el relevamiento, hecho en la zona del microcentro y el área macrocéntrica, registró pagos mensuales de entre 120.000 y 450.000 pesos. Por unos 150.000 a 200.000 pesos se consigue una habitación de 15 a 18 metros cuadrados con camas cuchetas, donde viven de dos a cuatro personas que comparten baño. En el extremo alto, unos 450.000 pesos corresponden a habitaciones privadas con baño propio, mobiliario nuevo y limpieza incluida. Según Bassini, las diferencias de precio dependen de cuántas personas duermen en cada habitación y de cuántas comparten el baño. Advirtió que hay residencias con habilitación municipal que trabajan muy bien, y otras con hacinamiento y carencias.
Sobre las causas, señaló que alquilar un monoambiente tiene un costo final de más de 500.000 pesos mensuales cuando el alquiler promedio ronda los 300.000 y se suman expensas, TGI, agua e internet, servicios que la pensión ofrece en un valor único. A eso se suman las exigencias de garantías: los estudios de score crediticio no salen aprobados por el nivel de endeudamiento, y los monotributistas o quienes trabajan parte de su jornada en negro tienen dificultades para acreditar ingresos. Los gerenciadores consultados le indicaron que familias viven en pensiones sólo de manera transitoria.