Tomás Bossi, estudiante de Psicología y consejero superior de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), habló en La Barra de Casal sobre el relevamiento nacional que impulsan desde la Federación Universitaria de Rosario y la Federación Universitaria Argentina para conocer la situación de salud mental del estudiantado, en un contexto de conflicto por el financiamiento universitario.
Según explicó Bossi, la FUR y la FUA junto a organizaciones de otras 11 provincias detectaron la necesidad de contar con datos sobre el perfil del estudiantado y sus problemáticas de salud mental. El objetivo es que las respuestas institucionales y las políticas públicas sean “situadas”: el estudiante del norte no atraviesa necesariamente los mismos problemas que el del sur, aunque haya denominadores comunes marcados por la época. El relevamiento puede completarse de forma presencial en cada facultad o de manera virtual mediante un código QR difundido por las federaciones y los centros de estudiantes.
El dirigente estudiantil sostuvo que el conflicto por el financiamiento, que se profundizó desde 2023, hace mella en los estudiantes: semanas enteras sin clases por paros docentes y no docentes, facultades sin recursos básicos para funcionar y docentes que cobran por debajo de la línea de pobreza. Remarcó además que más del 70% del estudiantado no podría seguir estudiando sin las políticas de bienestar, como los comedores y las becas.
Sobre el aumento de suicidios en jóvenes, Bossi calificó las cifras recientes como “más que alarmantes” y afirmó que la universidad no está exenta. Recordó que la UNR cuenta con dos centros de salud, uno en el predio de Siberia y el histórico Centro de Salud 7 de Abril, con atención psicológica, médica general y psiquiátrica, preparados para abordar crisis y urgencias en salud mental. Bossi señaló que la frustración por el rendimiento académico puede ser un factor a tener en cuenta, junto con la ansiedad, la soledad y la tristeza.
El desafío, planteó, es darle más visibilidad a los recursos existentes, seguir trabajando sobre lo que ya hay y pensar nuevas políticas públicas para la ciudad y la universidad. Pidió “no negar el malestar de época” y asumir una responsabilidad colectiva para que ningún estudiante se sienta solo.