Claudio Zin, es un médico que se operó de un nódulo pulmonar en el Policlínico Gemelli de Roma, mismo lugar donde tendrá una intervención el Papa León XIV por un nódulo pulmonar solitario. En diálogo con el programa La Barra de Casal, explicó que cuando se trata de un nódulo aislado de menos de tres centímetros, sin ganglios en las zonas vecinas y sin otros nódulos en el otro pulmón, el 95% suele ser benigno.
Lo más probable, según dijo Zin, es que se trate de un proceso inflamatorio crónico, con apenas un 5 o 6% de chances de malignidad. Aun así aclaró que “presumimos que es benigno, pero no lo sabemos con certeza”. Por eso la cirugía incluye una biopsia intraoperatoria por congelación: el patólogo, presente en el quirófano, determina en unos 20 minutos si hay células cancerosas y el cirujano decide si amplía o no la resección.
Zin habló desde su propia experiencia: hace unos nueve años se operó de un nódulo en ese mismo hospital, en el mismo piso y, presume, en la misma habitación que ocupará el Papa. Su nódulo fue benigno, causado por una bacteria. Contó que el posoperatorio fue “tormentoso” y que debieron colocarle una bomba de morfina durante 24 a 36 horas, algo que, anticipó, ocurrirá también con el Santo Padre. “Duele cada vez que uno respira”, explicó, y como se respira unas 20 veces por minuto, el dolor es sostenido.
En cuanto a los tiempos, Zin estimó que el Papa podría recibir visitas limitadas en el Palacio Apostólico a los 7 o 10 días, y que recién entre los 30 y los 40 días podría retomar una agenda plena. Sobre un eventual viaje a Sudamérica, recordó que a él le prohibieron viajar durante 30 días y que, además de la presurización de la cabina, está el desafío de cumplir la agenda. Zin también contó que su recuperación emocional fue larga: tardó meses en recuperar el sueño por un cuadro de estrés postraumático, con miedo a dormir por posibles dificultades respiratorias, algo que, dijo, le ocurre a mucha gente tras un momento de gran temor.
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