Los créditos hipotecarios no tienen éxito porque es muy alto el ingreso que se solicita: “las familias no llegan ni a palos”

Cristian Módolo, economista y especialista en finanzas públicas, habló en La Barra de Casal sobre la baja adhesión a las licitaciones de créditos hipotecarios del Gobierno y las razones por las que, a su juicio, el esquema no responde a la demanda real.

Módolo explicó que el programa se lanzó por etapas, con diez licitaciones previstas, y que ya la segunda, realizada en octubre, tuvo baja adhesión de los bancos, que piden flexibilizar las condiciones. El problema central, planteó, es el costo: las líneas permiten cobrar hasta una tasa de 7,5% más UVA, lo que ronda el 40% anual. Con ese nivel, para acceder a una vivienda de 60 o 70 metros cuadrados se necesitan más de 3 millones de pesos de ingresos brutos familiares, con una cuota cercana al millón, y “las familias no llegan ni a palos” a esos ingresos, ya que el ingreso familiar típico no supera 1,2 o 1,5 millones. A eso sumó que la tasa es variable y que el compromiso es a 20 o 30 años, en un país donde el 50% del mercado laboral es informal y “sus ingresos hoy existen, mañana pueden no existir”.

Para Módolo, el esquema está lejos de emular al Procrear, que atendía refacciones y construcción a través de empresas y se adaptaba mejor a la demanda. Aquí, en cambio, los créditos se otorgan por bancos comunes, con la única condición del techo de tasa, mientras el Fondo de Garantía de Sustentabilidad deposita fondos a plazo fijo para darles liquidez. Sobre el pedido de los bancos de extenderlos a segundas viviendas, aclaró que eso ya existía, aunque con mayor costo tributario, y que sería “un estímulo muy limitado”, porque se trata de viviendas de veraneo o inversión, y la rentabilidad de un alquiler del 3 o 4% no compensa un crédito al 40% anual. Además, apuntó que la construcción se encareció en dólares porque los costos subieron en pesos con el dólar “pisado”, lo que deja a la unidad nueva más cara que la usada y reduce los márgenes de las constructoras.

Sobre cuánto debería ganar una familia, recordó que la simulación oficial hablaba de unos 3,6 millones brutos para una cuota de 900.000 pesos. En la práctica, aconsejó que la cuota no supere el 25 o 30% del ingreso: con 2 millones, serían 600 o 700 mil pesos, un monto que “no compra ni 40 metros cuadrados”. La ecuación, concluyó, solo cierra si suben los ingresos a 4 o 5 millones o si el valor de la vivienda baja a la mitad o a un tercio: “No hay otra ciencia ni otro secreto en esto”.
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