Leandro Piazza, economista y consultor financiero, habló en La Barra de Casal sobre la posibilidad de que la Argentina entre en recesión técnica y explicó por qué, a su entender, la economía muestra dos velocidades.
Piazza aclaró que, técnicamente, una recesión requiere dos trimestres consecutivos de caída, y que además hay que analizar la magnitud de esas caídas: no es lo mismo una baja de 5% que una de 0,1%. Con ese criterio, dijo, hoy no se observa una entrada en recesión técnica. Lo que sí ve, a partir de los indicadores desestacionalizados de enero de 2024 a julio de 2026, es una economía “tipo serrucho”: un crecimiento hasta las legislativas, con otra política monetaria, y luego un movimiento de subas y bajas. Dentro de ese serrucho conviven dos economías. Por un lado, los sectores que “están volando”: minería, agro, petróleo e intermediación financiera. Por el otro, construcción, comercio, industria y consumo familiar, que están en caída.
El contexto: dólares que sobran, trabajo que falta
Según explicó, los sectores que crecen son oferentes de dólares pero demandan poca mano de obra: representan cerca del 30% del PBI. Los que caen, en cambio, son demandantes de dólares y de empleo, y pesan entre el 65% y el 70% del producto. De ahí su “eslogan”: en la Argentina sobran dólares y falta trabajo. Para Piazza, cambia la matriz productiva del país, que ya no es solo agropecuaria sino también petrolera y minera, y las pymes agropecuarias chicas y las comerciales están pagando el costo de la transición. El economista destacó que en ningún momento dijo que esto esté bien, solo es la descripción de dónde están los puntos fuertes y débiles del programa económico libertario.
En ese sentido, señaló dos falencias en la secuencia del plan. La primera es el esquema monetario: faltan pesos en la economía porque el Gobierno teme una corrida hacia el dólar en un período preelectoral que se adelantó unos seis meses respecto de lo que preveía. Según sus datos, hoy se compran unos 2.800 millones de dólares por mes por home banking, con más de un millón de personas operando, y durante la corrida del año pasado se llegó a 3.500 millones mensuales durante cinco meses. Esa restricción de pesos golpea el crédito. La segunda es la falta de una reforma tributaria integral, nacional, provincial y municipal, que alivie a los sectores rezagados.
Finalmente Piazza descartó riesgo de crisis financiera, de corrida por falta de dólares o de confiscación de depósitos, pero anticipó que el serrucho continuará: crecimiento del empleo informal, estancamiento del empleo privado y pymes “peleándola como puedan”, mientras la balanza comercial se muestra fuerte y la de energía iguala a la del agro. Aun así, sostuvo que “el rumbo es el correcto”, con superávit fiscal, sin emisión y con desinflación, y que la luz verde “es muy verde” por la oportunidad histórica de contar con los recursos naturales que demanda el mundo. Para sostenerla, planteó, hacen falta ajustes en la política monetaria y una reforma tributaria, lo que exige “audacia” política.