Fernando Ramírez, secretario general del Sindicato Único de Trabajadores de la Educación de Corrientes (SUTECO), habló en La Barra de Casal en el marco del hallazgo del cuerpo de Nancy Godoy, la docente rural correntina que estaba desaparecida desde el 7 de octubre, cuyo cuerpo fue encontrado en el paraje El Malezal, en la localidad correntina de Esquina.
Ramírez describió la escuela donde trabajaba Nancy Godoy, ubicada en el paraje El Malezal, en Esquina, como un lugar al que se accede con dificultad, por “un camino que está olvidado en el tiempo”, igual que la escuela. Según dijo, funcionaba en condiciones muy precarias, con dos alumnos y sin personal de maestranza, porque “la figura del portero desapareció”. Para el dirigente, esto es consecuencia de la “ausencia del Estado” y del “desfinanciamiento atroz” del sistema educativo, que se profundizó en los últimos tres años con la desaparición del Ministerio de Educación de la Nación y el fin del financiamiento educativo nacional.
Recordó que, desde 2005, una ley de financiamiento educativo permitía a Corrientes contar con fondos para salarios, becas, comedores e infraestructura. Aseguró que más de la mitad de las escuelas rurales de la provincia se sostienen gracias a la comunidad, las cooperadoras, los municipios y los propios docentes, que ponen “parte de sus salarios”. Describió además un básico docente “que es una vergüenza”.
Sobre el contexto, Ramírez afirmó que esta situación no es exclusiva de Corrientes, sino que se repite en los cascos urbanos de más de 75 municipios. Planteó una brecha entre estas escuelas y las de gestión privada con doble escolaridad, idiomas y deportes, y criticó que más de 300.000 alumnos de la provincia coman con empresas tercerizadas y productos ultraprocesados. Sobre la investigación, que atualmente tiene cinco detenidos y una causa iniciada bajo la carátula de femicidio, dijo que los arrestados vivían cerca de la escuela y que “no creemos ni dejamos de creer” en su responsabilidad.
El referente de SUTECO sostuvo que el paro busca que “paremos también un poco” y reflexionemos sobre lo que se acepta. Ante la situación, dijo que los docentes están “en estado de indefensión” y reclamó que se pronuncien los organismos de derechos humanos de la provincia y que quienes “no están a la altura de las circunstancias” se vayan. Prometió seguir “pidiendo por justicia” y que el caso sirva “para algo” más que para llevar dolor a la familia y a la comunidad.