Acindar frena nuevamente su producción por una semana ante la caída en las ventas y el avance del acero chino

El Secretario General de la UOM de Villa Constitución, Pablo González, dialogó con La Barra de Casal y trazó un panorama preocupante sobre la situación de Acindar: una nueva semana de paro en la acería, mercados externos que se caen, competencia china con precios imbatibles y trabajadores que ya no llegan a fin de mes.

La acería de Acindar detendrá su producción durante una semana, aunque los tres laminadores seguirán funcionando. Según explicó González, la empresa viene sufriendo una caída de 7.000 toneladas en un mercado de exportación que hasta hace poco sostenía la actividad: Colombia, con palanquillas, y Brasil, con alambrón. La pérdida de ese destino externo se combina con el ajuste de stock y caja de fin de semestre, lo que llevó a la empresa a tomar la decisión del paro parcial. En total, la porción de planta afectada —sumando la acería y la producción directa de mineral de hierro, que ya estaba parada— ronda entre el 50 y el 55% de la capacidad total.

A diferencia de plantas como Ternium en San Nicolás, que opera con altos hornos que no pueden apagarse y encenderse fácilmente, Acindar cuenta con hornos eléctricos que permiten detener y retomar la producción en unas cuatro horas, lo que hace técnicamente viable este tipo de paros puntuales.

González fue extenso al explicar el impacto de las importaciones chinas. El producto que ingresa no se limita al hierro de construcción o el alambre para el campo: abarca barras de dirección para automóviles, amortiguadores, chapas y una larga cadena de insumos que, al no fabricarse localmente, deja sin trabajo también a las pymes que le compraban ese material a Acindar.

El precio es significativamente más bajo que el del producto nacional, y las razones son estructurales: energía subsidiada, costos de transporte mucho menores, infraestructura propia de barcos y autopistas. «Es muy difícil que compitan en un escenario que no está de alguna forma nivelado en los costos», señaló González. A eso se suma que las siderúrgicas argentinas aún cargan con un impuesto del 5% a la exportación implementado en 2023, que nunca fue removido, mientras que otros sectores como el agro sí recibieron alivios fiscales vía RIGI.

El impacto humano de la crisis es concreto y acumulado. En 2023 Acindar contaba con 1.253 operarios propios y alrededor de 1.100 contratistas. Hoy esas cifras cayeron a 815 propios y 900 contratistas aproximadamente. La empresa, según González, sigue presionando por retiros voluntarios y reconoce que no despidió masivamente solo para evitar el conflicto con el sindicato.