Gustavo Idígoras, presidente de la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (CIARA), dialogó con Marcelo Casal y ofreció la visión empresarial sobre el conflicto gremial que mantiene en vilo al sector. Con datos concretos sobre salarios e inflación, Idígoras descartó la existencia de una disputa salarial real y apuntó a motivaciones políticas detrás de la amenaza de paro.
El sector ya otorgó en el año un aumento del 13,8% sobre una inflación acumulada del 14,7%. La propuesta empresarial consiste en pagar la diferencia de inmediato y comprometerse a ajustar los salarios automáticamente según el índice de inflación mes a mes, hasta fin de año. «Damos esa tranquilidad absoluta a todos los trabajadores», afirmó Idígoras. El salario promedio del sector ronda los $4.850.000, con un mínimo de ingreso cercano a los $3.000.000, incluso sin experiencia. Medidos en dólares, los salarios argentinos del rubro superan incluso a los de Brasil y Estados Unidos.
Para Idígoras, la amenaza de huelga no responde a reclamos salariales genuinos sino a una agenda política: la Federación Aceitera buscaría construir una nueva central obrera nacional y disputar el liderazgo de la CGT, utilizando este conflicto como plataforma. «La forma de activarlo es haciendo un paro en la industria aceitera como punto inicial».
Finalmente el referente de la CIARA destacó que en caso de concretarse el paro, entraría en vigencia la nueva ley de trabajo que plantea al rubro como servicios esenciales y obliga a mantener entre el 50% y el 75% de los puestos críticos operativos. El martes es la última reunión de conciliación obligatoria en la Secretaría de Trabajo de la Nación, con el plazo formal venciendo el jueves. «Tenemos que lograr un acuerdo, y me parece que están dadas las condiciones si miramos pura y exclusivamente la cuestión salarial».