Dos muertes por consumo de fentanilo y propofol hospitalario: “No es algo habitual ni normal”

La reciente muerte de un enfermero en el barrio de Palermo, en cuyo departamento se encontraron ampollas de fentanilo y propofol, encendió las alarmas tanto en la sociedad como en el ámbito médico. En este contexto, el médico anestesiólogo Iván Groisman presidente de la Asociación Rosarina de Anestesia, Analgesia y Reanimación, fue entrevistado en el programa Digamos Todo, donde brindó precisiones clave para entender la gravedad del hecho y, al mismo tiempo, llevar tranquilidad a la población.

Desde el inicio, el especialista fue contundente: se trata de un hecho “sumamente preocupante”, pero también remarcó que no es una situación habitual dentro del sistema de salud. Según explicó, lo ocurrido debe interpretarse como un episodio “claramente delictivo”, en el que se han vulnerado múltiples controles institucionales.

Groisman detalló que las sustancias encontradas —fentanilo y propofol— son de uso hospitalario y se emplean principalmente en ámbitos críticos como quirófanos, terapias intensivas y unidades coronarias. El fentanilo es un opioide, derivado de la morfina, utilizado para aliviar el dolor y como sedante en procedimientos médicos. Por su potencia, está clasificado como estupefaciente y su uso está estrictamente regulado. Por su parte, el propofol es un agente hipnótico que induce distintos niveles de inconsciencia, pudiendo llevar a un estado similar al coma. Es ampliamente utilizado para mantener a los pacientes dormidos durante cirugías o procedimientos invasivos.

El médico subrayó que estos fármacos son fundamentales en la práctica diaria: “No hay prácticamente una sola cirugía en la que no se involucren estos medicamentos”, explicó, destacando el alto volumen de uso frente a la excepcionalidad de este tipo de casos.

Ante la preocupación social, Groisman insistió en que estos episodios son extremadamente raros. Si bien la investigación judicial apunta a la posible existencia de una red o grupo involucrado en el desvío de medicamentos, el profesional aclaró que se trata de situaciones aisladas. “Son hechos realmente esporádicos y excepcionales”, sostuvo, y remarcó que no deben extrapolarse a la práctica médica cotidiana ni generar desconfianza generalizada en el sistema de salud.

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