El cierre de Pampa Energía deja en la calle a más de 200 trabajadores: «Nos dan este mazazo de un día para el otro»

Mauricio Brizuela, secretario general del Sindicato de Obreros y Empleados Petroquímicos Unidos, habló en el programa La Barra de Casal sobre el cierre de la unidad productiva del complejo petroquímico y su impacto directo en más de 200 trabajadores de la ciudad de Puerto General San Martín.

Brizuela explicó que el sindicato no era ajeno a la problemática: mencionó los casos previos de Cabot, Fate y las reestructuraciones de Pirelli, General Motors o Toyota como parte de un mismo deterioro del entramado industrial. Esta unidad, una de las cinco del complejo, venía sosteniéndose gracias a las exportaciones, casi a máxima capacidad, por lo que el cierre los tomó por sorpresa.

Según indicó, el cierre se conoció días después de que Pampa Energía anunciara una inversión en urea granulada en Bahía Blanca, hacia donde se entiende que la empresa trasladaría activos y dividendos. Brizuela vinculó el cierre con la caída de la demanda interna y responsabilizó al modelo económico del Gobierno Nacional, en particular al dólar anclado bajo, y señaló también la falta de respuesta de la provincia a un pedido de asistencia con Ingresos Brutos.

Sobre los más de 200 trabajadores afectados, Brizuela fue pesimista: se trata de personal altamente especializado, con entre 40 y 60 años de antigüedad en una empresa con 60 años de historia, lo que dificulta reinsertarse fuera del sector. Citó como antecedente el cierre de Dow hace dos años, tras el cual, de 120 familias, hoy solo 3 sostienen trabajo de calidad. Remarcó además que el impacto indirecto —en empresas de logística y mantenimiento satélite— suele duplicar al de los puestos directos, y mencionó otras empresas del cordón industrial en dificultades, como IDM, Arauco, Celulosa, Brio y General Motors, en un modelo económico que, a su criterio, prioriza sectores como Vaca Muerta, la minería y la agroindustria.

Consultado sobre si esto puede leerse como una «reconversión» laboral, Brizuela lo descartó «es un canto de sirena», cuestionando la idea de que un trabajador de 50 años deba mudarse a Salta o Bahía Blanca en un mercado ya deprimido. Sobre la oferta de reubicación en Bahía Blanca, dijo que a los trabajadores se les dio apenas 48 horas para decidir, sin precisiones sobre indemnización ni antigüedad, algo que interpretó como una estrategia comunicacional más que una oferta real; hasta el momento, ningún trabajador la aceptó. El sindicato espera que el Ministerio de Trabajo exija información a la empresa para llegar a un acuerdo antes de que el conflicto escale.