El cierre de tradicional panadería pone de nuevo en alerta al sector

15 Abril 2019 / 7:30

Después de más de tres décadas en barrio Echesortu la tradicional panadería Mathias cerró sus puertas. La dificultad para pagar los impuestos –en especial la luz– y la baja en las ventas hizo imposible sostener el local. El domingo de la semana pasada tomaron la difícil decisión y bajaron definitivamente la persiana. Ubicada en la esquina de Iriondo y San Luis, la panadería era conocida por sus tortas fritas, facturas y tartas. Pero en los últimos meses, bajó la cantidad de clientes. De acuerdo con los números de la Federación de Panaderos bajó un 40 por ciento las ventas. Con un kilo de pan que va entre los 60 y 70 pesos ya son 140 los locales cerrados.

Triste baja

El Ciudadano se entrevistó con los panaderos y pocos clientes fieles a la Mathias. “Sobraban facturas. Las personas compraban viandas de comida para llevar, pero dejaron de comprar otras cosas”, contó Carlos, uno de los panaderos. El hombre de 44 años trabajó en el local por dos décadas. Era uno de los tres empleados del lugar que administraba el dueño y sus hijos. “Me puso muy triste la decisión que tomaron. Los vecinos del barrio se sorprendieron”, agregó el panadero que ahora continuará amasando desde su casa.

Para los albañiles que trabajan a media cuadra desde hace un año en un edificio en construcción el cierre de Mathias fue inesperado. “Comprábamos todas las mañanas. No nos esperábamos que cerrara. Nos quedamos sin las facturas para el mate”, dijeron.

Otra de las vecinas también lamentó la decisión. “Me pone muy triste que hayan tenido que cerrar. Era una panadería histórica en el barrio. Conocíamos al dueño desde hace años. Ojalá pueda reabrir”, contó.

Pan duro

El cierre de la panadería de Echesortu no fue aislado. En febrero se conoció el cierre de El rey del pan, de Rondeau al 2200, en barrio Alberdi. Dejó a 13 personas sin trabajo.

El sector panadero atraviesa una crisis desde 2017. En dos años cerraron 140 espacios de venta de panificación. “Las principales causas de la crisis en el sector son los reiterados tarifazos en el servicio de luz y gas (de uso intensivo en el rubro). Otro punto es el incremento del 270 por ciento en el precio de la harina, una materia prima fundamental para la industria. Y tercero, la baja en el consumo, que ronda casi el 40% en un año”, señaló Gerardo Di Cosco, titular de la Federación de Panaderos, a El Ciudadano.

Crónico

En marzo el kilo de pan sumó un aumento del 6 por ciento. El kilo puedo conseguirse entre 60 y 70 pesos. En los cálculos de quienes producen debería estar a 80 pesos, pero admiten que lo venderían poco. La delicada situación llegó a la federación que agrupa a las panaderías a pedir una reunión con el presidente Mauricio Macri con la esperanza de que disponga medidas paliativas para el sector.

Respecto a la procedencia y trazabilidad los panaderos también alertan que de “el 80 por ciento de los panes que se venden en los comercios de barrios no se sabe en qué condiciones se fabrican”. Di Cosco insistió en alertar sobre la informalidad del sector en el marco de la debacle económica general.