Sergio Lupo, médico clínico, director del Centro de Atención de Personas con VIH del Hospital Centenario y expresidente de la Sociedad Argentina de Sida, habló en el programa La Barra de Casal sobre «El tiempo que nos cambió», el libro que presenta este viernes y que repasa cuatro décadas de historia de la infección en primera persona.
Lupo recordó que, cuando aparecieron los primeros casos, ni siquiera se sabía que la enfermedad era causada por un virus, y mucho menos existía un tratamiento disponible. Explicó que recién en 1996 —quince años después de los primeros diagnósticos— llegaron los primeros tratamientos antirretrovirales, que permitieron volver indetectable la carga viral de los pacientes y, con eso, eliminar la posibilidad de transmisión del virus. Según remarcó, hoy una persona con VIH en tratamiento tiene la misma expectativa de vida que cualquier otra persona, con la única diferencia de tener que tomar una pastilla diaria o aplicarse una inyección bimestral.
El libro, contó Lupo, funciona como una crónica de la enfermedad desde su primer paciente en 1984 hasta la actualidad, en un contexto en el que, al principio, la infección evolucionaba con múltiples complicaciones y una fuerte depresión del sistema inmunológico. Recordó que, en sus inicios, la enfermedad fue asociada principalmente a hombres que tenían sexo con hombres, sobre todo en Estados Unidos, y luego se sumaron los contagios por vía sanguínea asociados al consumo de drogas inyectables, hasta que finalmente también se registró transmisión en mujeres, muchas de ellas parejas de personas que habían consumido drogas. En Rosario, según indicó, las dos primeras poblaciones afectadas fueron justamente los usuarios de drogas por vía intravenosa y los hombres que tenían sexo con hombres. Lupo remarcó que, si bien el estigma sobre el VIH persiste en la memoria colectiva, hoy está muy atenuado en comparación con las primeras décadas de la enfermedad, cuando era habitual que sanatorios y obras sociales privadas rechazaran a los pacientes o les dieran el alta rápidamente para evitar internarlos, algo que atribuyó más a la desinformación del sistema sanitario de la época que a los médicos en particular. Aclaró que en el Hospital Centenario nunca se registró un caso de rechazo de pacientes por parte del personal.
Consultado sobre el origen del virus, Lupo explicó que hoy se sabe con certeza que el VIH se originó en África, a partir de una transmisión desde el mono verde africano hacia humanos, en un proceso evolutivo que finalmente derivó en la transmisión entre personas. Sobre el miedo al contagio entre el personal de salud, fue tajante: sostuvo que quien trabaja con enfermedades infecciosas no puede permitirse sentir miedo, porque eso impediría trabajar, y remarcó que en su equipo se trabajó desde el inicio en la formación y el entrenamiento del personal para atender a los pacientes.
Sobre la situación epidemiológica actual, Lupo indicó que en Argentina se registran alrededor de 6.000 nuevos diagnósticos por año, aunque con tendencia decreciente: de las aproximadamente 140.000 personas que se estima viven con VIH en el país, ya se conoce a más del 80%, quedando unas 20.000 personas sin diagnóstico.
El libro «El tiempo que nos cambió» se presentará este viernes a las 18:30 en el auditorio de la librería Homo Sapiens (Sarmiento y Córdoba), en un conversatorio abierto a preguntas y comentarios del público. Lupo remarcó que el objetivo del libro es dejar registrada una experiencia médica que, de no escribirse, corre el riesgo de desaparecer de la memoria colectiva, en un paralelismo que trazó con lo vivido más recientemente durante la pandemia de COVID-19.
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