Así lo informó el subsecretario de Control y Convivencia Ciudadana, Ezequiel Brocchi, quien explicó al móvil de LT3 que la mayoría de estos eventos correspondían a fiestas electrónicas y «afters» organizados en espacios precarios de la periferia de la ciudad. El funcionario señaló que las intervenciones responden a una modalidad que, si bien existe, no representa un volumen elevado de casos. «Estamos hablando de 33 fiestas en un año y medio, no es un número muy importante», sostuvo, al tiempo que remarcó que el municipio no tiene registro de denuncias sobre eventos que no hayan podido ser desactivados.
El funcionario municipal explicó que alrededor del 95% de los casos corresponden a eventos electrónicos y «afters» realizados en sectores periféricos de la ciudad, una práctica que anteriormente era más habitual en la zona céntrica. Las intervenciones se originan tanto por denuncias de vecinos como por tareas de inteligencia realizadas por el propio municipio.
«Hay muchas de estas fiestas que tienen que ver con menores. Padres preocupados saben que sus hijos, muchos de ellos en edad escolar secundaria, pueden asistir a estos eventos y realizan la denuncia para que podamos intervenir». La clausura más reciente se produjo durante la mañana del domingo, cuando personal municipal intervino un «after» que funcionaba sobre Maipú al 1100, en pleno microcentro rosarino.