Geopolítica y alimentos: cómo los cambios globales impactan en Argentina

En un mundo en constante transformación, la geopolítica influye cada vez más en el acceso y la distribución de los alimentos. Juan José Borrell, profesor de geopolítica en la Universidad de la Defensa Nacional de Buenos Aires e investigador en la Universidad Nacional de Rosario, explica que estas dinámicas van mucho más allá de las coyunturas económicas inmediatas.

Según Borrell, la clave para entender la relación entre geopolítica y alimentación radica en analizar los grandes movimientos internacionales. No se trata solo de variaciones en las cosechas o en los precios de exportación, sino de factores estructurales como la crisis ambiental, el agotamiento de los recursos naturales y las estrategias de las grandes potencias para asegurarse el control de insumos esenciales.

Uno de los puntos más críticos que menciona es la depredación de los recursos marítimos argentinos, especialmente en el Atlántico Sur. Según explica, en la actualidad hay una falta de control sobre la explotación pesquera por parte de flotas extranjeras, lo que impide que el país aproveche su riqueza ictícola. Esto no solo afecta la economía, sino que también limita el acceso de los argentinos a fuentes de alimentación ricas en proteínas.

Además, Borrell advierte sobre cómo las políticas ambientales y de sustentabilidad promovidas en foros internacionales muchas veces no responden a las necesidades reales de Argentina, sino que son impulsadas por potencias como Estados Unidos y Europa. En este sentido, señala que el país posee enormes reservas de agua potable y tierras fértiles, pero carece de una estrategia a largo plazo para proteger estos recursos frente a intereses externos.

Consultado sobre los cambios recientes en el escenario global, el especialista destaca que hay una reconfiguración de las relaciones de poder, en particular tras la llegada de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos. Esto ha generado incertidumbre en Europa, donde países como Francia y Alemania debaten su postura frente a Rusia, mientras que Argentina, alineada con Estados Unidos y la OTAN, debe adaptarse a los nuevos movimientos estratégicos.

Borrell advierte que más allá de los discursos políticos y las gesticulaciones diplomáticas, lo verdaderamente importante es identificar qué actores buscan controlar los recursos naturales y cómo Argentina puede defender su soberanía en este nuevo mapa geopolítico. “La política real no se define en los discursos, sino en decisiones estratégicas de largo plazo”, concluye.

 

 

 

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