La nueva pirámide nutricional propuesta por EEUU y el peligro de tomarla como algo global

La semana pasada se dio a conocer la nueva pirámide nutricional publicada por el gobierno de los Estados Unidos, una propuesta que rápidamente generó polémica y múltiples reacciones a nivel internacional. Las críticas no tardaron en aparecer: algunos señalaron que la pirámide estaba “invertida”, otros cuestionaron su coherencia científica y muchos advirtieron posibles intereses económicos detrás de las recomendaciones alimentarias.

Ignacio Porras, director de la Fundación Sanar, aportó una mirada técnica, contextual y crítica sobre el tema en diálogo con el programa Digamos Todo. «Primero está bueno aclarar que la pirámide como imagen es un recurso antiguo. Con el paso del tiempo fue reemplazada por otros modelos gráficos más claros y actuales, como el óvalo nutricional y, posteriormente, el plato nutricional. La nueva gráfica presentada por Estados Unidos debe entenderse como una iniciativa interna, diseñada para su propia población. Desde ese punto de vista, el país tiene pleno derecho a analizar y proponer sus propias guías alimentarias» y agregó «el problema surge cuando estas recomendaciones se instalan en la agenda internacional como si fueran un estándar global, esto resulta especialmente problemático para regiones como América Latina».

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