La abogada especializada en Derecho Migratorio, Asilo y Ciudadanía Paula Carello habló en el programa La Barra de Casal y cuestionó los operativos realizados por la Dirección Nacional de Migraciones y la Policía Federal en Rosario y otros puntos del país. Según su mirada, si bien los controles forman parte de las funciones habituales de Migraciones, la manera en que se llevan adelante responde más a una cuestión de imagen y rédito político que a una política efectiva de regularización. Además, advirtió que el despliegue puede generar temor y distanciamiento entre la población migrante y el Estado.
En ese sentido, Carello cuestionó la idea de que Argentina sea un país donde resulta sencillo instalarse y regularizar la situación migratoria. Explicó que los trámites dependen de múltiples factores, como la nacionalidad, la pertenencia al Mercosur, la necesidad de un visado y la situación laboral.
También señaló que ciudadanos de países de África, Asia y el mundo árabe pueden enfrentar mayores dificultades cuando necesitan una visa de ingreso a nuestro país. La situación económica también influye y existen trabajadores independientes que no encuentran una categoría migratoria adecuada para regularizar su actividad.
La especialista propuso políticas de acogida e integración y operativos territoriales de regularización, en lugar de concentrar los esfuerzos únicamente en los controles.
Expulsiones: “Es vivir con una guillotina en la cabeza”
Carello confirmó que existen personas con órdenes de expulsión, algunas acompañadas por disposiciones de retención y posterior expulsión mediante la fuerza pública. Sin embargo, explicó que muchas de esas órdenes finalmente no se concretan y que algunas pueden ser cuestionadas por irrazonables, ilegítimas o por no respetar el debido proceso.
Para quienes tienen familia y una vida construida en Argentina, recibir una orden de expulsión con prohibición de reingreso puede generar una enorme incertidumbre. “Es vivir con una guillotina en la cabeza todos los días”, describió.
Desde la Fundación Migra, señaló, acompañan algunos casos, mientras que la defensa pública interviene especialmente ante situaciones de mayor vulnerabilidad.
Consultada sobre el racismo, Carello sostuvo que no considera que Argentina sea “en sí” un país racista, aunque reconoció la existencia de racismo y xenofobia. Para la especialista, estas situaciones deben ser visibilizadas y denunciadas sin generalizar.
Finalmente, consideró que los actuales operativos tienen un componente político y mediático importante. Aclaró que los controles deben existir, pero deberían estar acompañados por políticas de regularización, integración y acompañamiento territorial. Para Carello, el desafío es construir una política migratoria integral que no se limite al control, sino que también facilite la regularización y la integración de las personas migrantes.
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