En una entrevista en el programa La Barra de Casal, el especialista en ciberseguridad y criminología Rodrigo Álvarez —coordinador de la ONG Argentina Ciber Segura— brindó un análisis detallado sobre el funcionamiento de comunidades online que promueven la violencia y buscan captar a jóvenes.
Según explicó, estas redes forman parte de un ecosistema global de foros y comunidades digitales donde se glorifican actos violentos, incluyendo ataques escolares. Su objetivo principal es sumar adeptos, especialmente jóvenes vulnerables, mediante procesos progresivos de radicalización.
Álvarez señaló que el proceso de captación suele comenzar en redes sociales tradicionales como Instagram, TikTok o X. Allí, los integrantes de estas comunidades detectan perfiles que expresan descontento social, enojo o aislamiento.
A partir de ese primer contacto, los usuarios son gradualmente trasladados a espacios más cerrados y anónimos como Discord, Reddit o 4chan. En estos entornos:
- Se inicia el vínculo mediante memes con humor negro.
- Se introducen progresivamente contenidos violentos o extremistas.
- Aparecen símbolos asociados a ideologías radicales, como el nazismo.
- Se normaliza el consumo de contenido “gore”, es decir, material explícitamente violento.
Una vez consolidado el vínculo, el proceso escala hacia la glorificación de la violencia, incluyendo la difusión de imágenes y videos de extrema crudeza, como decapitaciones o ataques escolares. Esto genera un efecto de normalización en los jóvenes, quienes comienzan a percibir estos actos como aceptables o incluso admirables.
El paso final: incentivar la violencia real
El especialista advirtió que, cuando el proceso de radicalización avanza, los administradores de estos foros buscan que el usuario cometa actos violentos en la vida real. En caso de que esto ocurra, el hecho es celebrado dentro de la comunidad, reforzando el ciclo de violencia. Álvarez fue contundente: este tipo de material no es legal. Sin embargo, su circulación persiste debido a las características de las plataformas donde se difunde.
Según indicó, alrededor del 80% de los jóvenes que terminan en estos foros atraviesan situaciones complejas en su vida cotidiana, como:
- Falta de atención familiar.
- Aislamiento social o escolar.
- Experiencias de bullying o ciberbullying.
- Ausencia de actividades recreativas o deportivas.
En ese contexto, las comunidades online ofrecen un sentido de pertenencia, escucha y validación que los jóvenes no encuentran en su entorno cercano.
Por ello, recomendó:
- Mantener conversaciones abiertas sobre tecnología y riesgos digitales.
- Interesarse por las plataformas que utilizan los jóvenes.
- Preguntar con quiénes interactúan y qué contenidos consumen.
- Escuchar activamente sin necesidad de conocimientos técnicos avanzados.