“Recibía tratamiento psicológico y no mostraba peligrosidad hacia terceros”

El caso que sacudió a la comunidad de San Cristóbal continúa avanzando en el plano judicial. Un adolescente de 15 años ingresó armado con una escopeta a una escuela, donde asesinó a un compañero de 13 años e hirió a otros estudiantes. En diálogo con el programa La Barra De Casal, el abogado defensor del menor, Néstor Oroño, explicó que el joven se encuentra actualmente alojado en un instituto especial para menores en la ciudad de Santa Fe y que en las próximas horas, se llevará a cabo la audiencia de atribución de cargos ante el juez de menores y el fiscal interviniente.

Oroño aclaró que el adolescente no puede ser considerado penalmente responsable bajo la normativa actual por ser menor de edad. Aunque existe una nueva legislación que reduce la edad de imputabilidad, esta recién entrará en vigor en septiembre de este año. En este contexto, la Justicia podrá imponerle medidas de seguridad en función de su estado psicológico y psiquiátrico.

Desde la defensa, se estima que lo más adecuado es que el adolescente permanezca bajo resguardo de las autoridades provinciales mientras se determina su situación. El abogado confirmó que el joven se encontraba en tratamiento psicológico previo al hecho. Según detalló, los padres habían detectado conductas preocupantes, como episodios de autolesiones —el adolescente se había cortado los brazos— y un marcado aislamiento. Sin embargo, remarcó que no existían antecedentes de agresividad hacia terceros ni señales que anticiparan un episodio de esta magnitud.

En cuanto al entorno familiar, se trata de una situación compleja: los padres están separados y atravesaban un proceso de divorcio. El joven vivía con su madre en San Cristóbal, mientras que su padre reside en la provincia de Entre Ríos, a unos 500 kilómetros de distancia.

Respecto al arma utilizada, se trataría de una escopeta de repetición. El abogado aclaró que no pertenecía ni al padre ni a la madre del menor, aunque no pudo confirmar su origen exacto.

Un punto que genera fuerte impacto es la aparente ausencia de señales claras. Según relató el abogado, compañeros del joven lo describían como una persona “sumamente pacífica”. Además, sostuvo que ni la familia ni el entorno cercano podían prever un desenlace de este tipo. En esa línea, insistió en que se trató de un hecho “solitario”, sin indicios previos de violencia hacia otros.

De acuerdo con ese testimonio, el adolescente se debatía desde hacía tiempo sobre la idea de “seguir o no seguir en el mundo”, lo que refuerza la hipótesis de un cuadro psicológico complejo. El propio abogado, con casi 40 años de trayectoria en el ámbito penal, aseguró que nunca había intervenido en un caso de esta gravedad protagonizado por un menor en la provincia de Santa Fe.

Reflexión: jóvenes, redes y acceso a armas

Más allá del caso puntual, Oroño planteó una reflexión sobre el contexto actual. Señaló que los jóvenes crecen en un entorno dinámico y cambiante, profundamente atravesado por las redes sociales, que pueden ser tanto una herramienta como un factor de riesgo.

También advirtió sobre la problemática del acceso a armas de fuego en manos particulares, muchas veces sin los controles adecuados, lo que incrementa el riesgo de episodios violentos.

 

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