En el marco de una profunda crisis que atraviesa la educación superior en Argentina, la Universidad de Buenos Aires (UBA) llevó adelante una medida de protesta poco convencional: un “paro a la japonesa”. Esta modalidad combina el reclamo gremial con la continuidad del servicio, permitiendo visibilizar tanto el trabajo cotidiano como el impacto social de la universidad pública.
La iniciativa se desarrolló durante 24 horas ininterrumpidas, desde las 8 de la mañana de un día hasta la misma hora del día siguiente, en la Facultad de Odontología de la UBA. Allí, autoridades, docentes y estudiantes abrieron las puertas a la comunidad para brindar atención y demostrar todo lo que la institución puede ofrecer. El decano de la Facultad de Odontología, Pablo Alejandro Rodríguez, explicó en diálogo con el programa Digamos Todo que la jornada fue “muy intensa”, con una respuesta masiva por parte del público: “Había hasta cinco cuadras de fila. Nos sobrepasó muchísimo”.
La actividad se enmarca dentro del programa “UBA en Acción”, impulsado por la Secretaría de Extensión del Rectorado. Se trata de una iniciativa que desde hace años lleva servicios universitarios a barrios vulnerables, involucrando a distintas facultades.
En estas jornadas participan áreas como Medicina, Derecho, Psicología, Ingeniería y Veterinaria, entre otras. Cada una aporta desde su especialidad: asesoramiento legal, atención médica, tratamiento de mascotas, entrega de anteojos y más. En el caso de Odontología, se brindan servicios dentales con unidades móviles especialmente equipadas.
Rodríguez destacó que cuentan con seis tráilers preparados como centros de atención, aunque habitualmente estas intervenciones duran solo unas horas. En esta ocasión, la decisión de extender la actividad durante 24 horas tuvo un objetivo claro: aumentar la visibilidad del reclamo.
“Si cerrábamos la facultad, no se enteraba nadie. En cambio, así atendimos a muchísimos medios y la problemática se hizo visible”, afirmó.