La organización Manos Libres, infancias libres de smartphones nació hace poco más de dos años a partir de una inquietud cotidiana, pero profundamente significativa. Según relata Elena, referente del espacio en diálogo con el programa Digamos Todo, el tema comenzó cuando un padre que trabajaba en tecnología planteó una pregunta en un grupo de WhatsApp: su hijo de nueve años quería saber cuándo tendría su primer smartphone.
Lejos de tomar la consulta como un hecho aislado, este padre propuso algo distinto: abrir el debate y evaluar si otras familias estaban dispuestas a retrasar ese momento en conjunto. La respuesta no tardó en llegar. Varias personas comenzaron a interesarse, a levantar la mano y a sumarse a la conversación.
A partir de ese intercambio inicial, el grupo comenzó a crecer y a nutrirse de experiencias similares en otras partes del mundo. Así, lo que parecía una decisión individual empezó a transformarse en una construcción colectiva.