¿Por qué cayeron un 43% las nuevas jubilaciones?

Erica Telo, abogada especialista en derecho previsional, explicó en La Barra de Casal los motivos por los cuales se desplomaron las solicitudes de nuevos beneficios del ANSES y qué alternativas quedan para quienes no completan los aportes.

La caída del 43% en las nuevas jubilaciones responde, según Telo, al fin de las moratorias previsionales, la herramienta que desde 2005 permitió a miles de personas regularizar aportes y alcanzar los 30 años exigidos por el ANSES. Con ese mecanismo ya sin continuidad, “hoy por hoy podrían jubilarse quienes realmente tengan 30 años de aporte”. A eso se suma la informalidad laboral: una gran parte de los ocupados no realiza los aportes que corresponden, por lo que al llegar a los 60 (mujeres) o los 65 años (hombres) no reúnen los requisitos. Hoy rige una moratoria que solo permite regularizar el período entre los 18 años y septiembre de 1993, y un plan de pago pensado únicamente para quienes aún no tienen la edad jubilatoria. Ese plan es caro: la cuota mensual ronda los 42.000 pesos y se ajusta por inflación, por lo que muchos prefieren adherir al monotributo. Quienes logran completar los años suelen llegar solo a la jubilación mínima.

Para la especialista, el problema de fondo es un sistema que quedó desfasado. La ley vigente es de 1994, cuando la expectativa de vida era de 77 años para las mujeres y 69 para los hombres; hoy ronda los 85 años para ambos sexos, lo que obliga a pagar beneficios durante mucho más tiempo. Sumó el envejecimiento poblacional y un financiamiento que, tras sucesivas decisiones de distintas administraciones, ya no guarda relación con lo que ingresa a la caja. Comparó la situación local con la región: la cobertura argentina es muy amplia, pero deficiente en cuanto al monto, una “frazada corta”. Advirtió además que cualquier reforma implica repensar todo el sistema, incluso el paradigma de si la jubilación debe alcanzar para vivir o ser solo una asistencia del Estado.

Para quienes no llegan a los 30 años de aportes, Telo describió dos salidas, ambas con condicionamientos. La Pensión Universal para el Adulto Mayor (PUAM), no contributiva, se otorga a los 65 años, hombres y mujeres, previo cruce de datos con AFIP, consumos y bienes, y no genera derecho a pensión. La jubilación por edad avanzada exige 70 años de edad y 10 años de aportes, 5 de ellos dentro de los últimos 8. Quien no cumpla con ninguna de estas condiciones, advirtió, no tiene posibilidad de acceder a un beneficio por ahora. Su recomendación es empezar a revisar la situación con unos 5 años de anticipación: ingresar a Mi ANSES con clave de la seguridad social, consultar el apartado “Mi trabajo” para ver la historia previsional y, de ser necesario, acudir a un abogado previsionalista o sacar turno en el organismo. Quien ya tiene todos los aportes puede iniciar el trámite unos 4 meses antes de cumplir la edad, y el beneficio no debería demorar más de ese tiempo.

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