Desarrollan un videojuego con IA para rehabilitación tras un ACV: “Imaginar el movimiento genera activaciones neuronales muy parecidas a hacerlo”

Victoria Peterson, jefa del equipo de investigación de matemática aplicada del CONICET y la Universidad Nacional del Litoral, habló en La Barra de Casal sobre el proyecto de su laboratorio de neuroingeniería aplicada que viene desarrollando, el cual busca potenciar la neurorrehabilitación después de un accidente cerebrovascular (ACV).

Se trata de un videojuego terapéutico controlado con la actividad cerebral, pensado para complementar la rehabilitación tradicional de quienes sufrieron un ACV. Hoy se encuentra en etapa de evaluación en el entorno clínico de Fleni.

El concepto central es una interfaz cerebro-computadora, que Peterson describe como un “puente digital” entre el cerebro y un dispositivo. La investigadora explicó que, según la neurociencia, imaginar un movimiento genera activaciones neuronales “muy parecidas” a las de realizarlo, aunque la persona no pueda ejecutarlo. Con una especie de “gorrita de natación” con electrodos, que miden de forma superficial y no invasiva la actividad eléctrica, se registran esas señales y se envían de manera inalámbrica a una computadora. Allí, un algoritmo de inteligencia artificial las transforma en comandos en tiempo real: en el videojuego, el paciente debe imaginar la apertura y cierre de la mano que quiere rehabilitar. La clave del desarrollo del laboratorio es un algoritmo que se ajusta rápido día a día, ya que la señal cerebral es muy variable y eso hacía perder practicidad a otras tecnologías en un uso sostenido durante semanas.

Peterson aclaró que no hay evidencia de que la rehabilitación sea más rápida, pero sí de que puede potenciarse: la meta es que el estado de recuperación al que se llega, generalmente a partir de los seis meses, sea más parecido a la capacidad de control previa. Recordó que, según estudios, alrededor del 80% de las personas queda con algún déficit motor o cognitivo, y que la etapa aguda y subaguda es clave para aprovechar la plasticidad cerebral. El trabajo lleva ocho años desde sus inicios, con el doctorado de Peterson en 2018, y se desarrolla activamente desde 2022 con un equipo interdisciplinario, mayoritariamente de mujeres, que incluye psicólogos, matemáticos y neurólogos.

Sobre el futuro, la investigadora planteó que podría aspirarse a una rehabilitación integral que incluya lo cognitivo y el habla. Contó que existen otras tecnologías similares, algunas comerciales y también en la Argentina, pero que la suya se distingue por poner a la persona en el centro y por auditar que la inteligencia artificial se base en la señal cerebral correcta. También afirmó que el sistema podría conectarse a exoesqueletos, como el que se usó en el Mundial de Brasil, y mencionó el caso en Suiza de una persona que recuperó la marcha con estimulación de la médula espinal.

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