La nutricionista Eliana Salazar dialogó en La Barra de Casal para dar su mirada profesional sobre el proyecto del Gobierno Nacional que busca derogar la Ley de Promoción de la Alimentación Saludable, conocida como ley de etiquetado frontal. Su postura fue clara: la ley dio resultados concretos en la consulta clínica y en la construcción de la Salud Pública, y derogarla responde a intereses que no tienen que ver con la salud de la población.
Salazar fue enfática en que la implementación de los sellos de advertencia tuvo un impacto real y medible en la práctica clínica. Antes de la ley, las consultas nutricionales giraban casi exclusivamente en torno a bajar de peso. Desde su entrada en vigencia, las personas comenzaron a llegar con preguntas distintas sobre qué estaban comiendo, qué diferencia hay entre un alimento real y un ultraprocesado o cómo construir salud desde la alimentación. «La gente estaba muy interesada en entender qué era lo que estaba comiendo y en elegir cuidar su salud», señaló.
Los octógonos lograron algo que ninguna campaña de comunicación había conseguido antes: que el consumidor se detuviera frente a la góndola y empezara a hacerse preguntas. La profesional explicó esto con el siguiente ejemplo: una persona que buscaba productos sin TACC para cuidar su salud descubría, gracias a los sellos, que ese mismo producto tenía exceso de calorías o sodio. La etiqueta la obligó a repreguntar.