«El aumento en las partidas de comedores y copa de leche no alcanza para cubrir las necesidades»

Ivana Pintos, Secretaria General de la Federación de Cooperadoras Escolares de Santa Fe, habló en el programa La Barra de Casl tras el reciente aumento del 9,3% en las partidas para comedores y copa de leche que se registró en la provincia y advirtió que los montos siguen resultando insuficientes frente al costo real de los alimentos en las escuelas del territorio santafesino.

Según explicó Ivana Pintos, el incremento aplicado a las partidas de Comedor y Copa de Leche fue del 9,3%, tal como establece la ley que actualiza periódicamente estos montos, en este caso en relación al valor fijado en abril. Con esta actualización, el valor de la ración quedó en 1.502 pesos para Comedor y 626 pesos para Copa de Leche.

El problema, señaló, es que esos valores no se condicen con el costo real de los menúes que exige el Ministerio de Educación. Tomando como ejemplo uno de los platos estipulados —un bife con puré, compuesto por 200 gramos de papa y calabaza y 100 gramos de carne. «El kilo de carne no baja de los 18.000 a 22.000 pesos, lo que implica que solo esos 100 gramos de carne cuestan entre 1.800 y 2.200 pesos. Frente a esa cifra, el monto que gira la provincia para toda la ración es de 1.512 pesos, es decir, apenas cubre —o ni siquiera cubre— el costo de la proteína del plato». Ante este desfasaje, indicó que en la práctica muchas veces se recurre a menúes más económicos que tampoco logran cubrirse en su totalidad, y que son las propias cooperadoras escolares las que aportan recursos adicionales para sostener el servicio de comedor y copa de leche.

Pintos brindó un panorama numérico de la situación en la provincia: de los 900.000 alumnos de Santa Fe, aproximadamente 460.000 reciben algún tipo de ración entre comedor y copa de leche, con cerca de 580.000 raciones de comida distribuidas en total. Precisó que más del 50% de las escuelas de la provincia cuenta con servicio de copa de leche, y que desde la Federación proponen extenderlo a todos los establecimientos públicos, ya que consideran que cualquier alumno que pasa entre cuatro horas y media y cinco horas en la escuela necesita recibir al menos una colación de parte del Estado, más allá de los recursos con los que cuente en su hogar.

La dirigente contextualizó además el aumento de la demanda en los comedores escolares con el cierre de numerosos comedores y merenderos comunitarios y populares, producto de la falta de financiamiento estatal y de la imposibilidad de muchas familias solidarias de seguir sosteniendo esos espacios con aportes propios. Esto se traduce, explicó, en que chicos que antes recibían alguna colación adicional en el barrio —en el contraturno o los fines de semana— hoy dependen exclusivamente de lo que reciben en la escuela, al punto de guardarse parte de la comida, como el postre o un pedazo de pan, para la tarde o para compartir con algún familiar.