Ola de violencia en ligas de fútbol del cordón industrial: «Está totalmente roto el tejido social»

Roque Caballero, exfutbolista de Rosario Central y Colón de Santa Fe, actualmente vinculado al deporte desde lo social, habló en el programa La Barra de Casal con Javier Arrizabalaga, sobre los recientes episodios de violencia ocurridos en la liga Sanlorencina, que derivaron en sanciones de hasta 28 fechas a futbolistas por agresiones y sobre las causas profundas de este fenómeno que se da en la actualidad en el fútbol infantil y juvenil.

Caballero explicó que el problema de fondo es sociocultural: a partir de una charla con el psicólogo deportivo Guillermo Cabañaro, docente de la UNR, coincidieron en que «está totalmente roto el tejido social» y que existe «una crisis de valores infernal» que atraviesa a la sociedad en la calle, el trabajo, la casa y la escuela, y que el deporte no escapa a esa dinámica. Según explicó, la violencia siempre existió pero hoy se naturalizó y las redes sociales le dan mayor visibilidad, dejando en evidencia que se trabajó poco en prevención.

En cuanto al contexto, Caballero señaló que los estados anímicos iniciales de los chicos determinan su accionar posterior, y vinculó esto a la presión psicológica que ejercen los padres desde edades tempranas —6, 7, 8 años— para que sus hijos «sean un Messi». Esa presión, sumada a la exposición en redes sociales a jugadores profesionales millonarios a los 20 o 21 años, genera en los adolescentes una sensación de frustración y fracaso cuando no logran esos objetivos, lo que luego se traduce en reacciones violentas dentro de la cancha. También apuntó contra la improvisación en la formación: en las categorías infantiles muchos clubes no pueden pagar técnicos capacitados y terminan siendo los propios padres quienes dirigen los equipos, priorizando ganar «de cualquier manera» por sobre la formación en valores.

Como conclusión, Caballero remarcó que la violencia «no tiene justificativo bajo ningún punto de vista» y que medidas ejemplificadoras como las 28 fechas de suspensión pueden servir, pero no resuelven el problema de fondo si no se lo ataca de raíz. En ese sentido propuso reforzar la capacitación de formadores desde edades tempranas (5, 6, 7 años) y, sobre todo, fomentar el deporte social como forma de recuperar la sociabilización que hoy pierden los chicos frente a la pantalla del teléfono, donde según citó pasan entre siete y nueve horas diarias. Su recomendación práctica fue directa: «hay que darle menos teléfono a los chicos» y devolverles el contacto físico y afectivo real que da el deporte.