Juan Ramos, de la Sociedad de Carniceros de Rosario, habló con el móvil de LT3 y se refirió a la baja sostenida en el consumo de carne vacuna en los últimos meses y explicó que la pérdida de poder adquisitivo es la principal causa de esta situación.
Según Ramos, la caída «viene fundamentalmente por el poder adquisitivo» de los consumidores, que están reemplazando la carne vacuna por cerdo y pollo debido a la diferencia de precios entre los cortes. A esto se suma una señal de alarma que el carnicero percibe a diario en el mostrador: el uso creciente de la tarjeta de crédito incluso para compras de montos chicos, algo que interpreta como «la última alternativa» de los clientes frente al endeudamiento.
El otro factor que pesa, explicó, tiene que ver con la producción: el stock ganadero argentino se mantiene estancado desde hace 20 años, mientras que en el mismo período Brasil lo triplicó y Uruguay lo duplicó. Esa diferencia genera hoy una tensión entre exportar y abastecer el mercado interno, ya que a los productores les resulta más rentable mandar la hacienda afuera —a valores dolarizados— que destinarla al consumo local.