Osvaldo Lalín Ortolani, histórico vecinalista de Empalme Graneros, habló en La Barra de Casal sobre las obras pendientes para evitar que el barrio vuelva a inundarse con la llegada de El Niño y advirtió que las canalizaciones del oeste agravan el riesgo.
El vecinalista explicó que la crecida del Paraná no inunda Rosario, pero obstaculiza los tubos que drenan la cuenca, y que por eso 14 barrios terminan bajo el agua. A su juicio, el problema se agravó en los últimos diez años con la irrupción del desarrollador inmobiliario. La expansión hacia el oeste, en la parte baja de la cuenca que abarca Funes, Roldán e Ibarlucea, reemplazó lagunas por countries y loteos. Para que el agua no se detenga en esos bajos, se canaliza, y esa agua termina llegando a los conductos que ya no pueden absorberla. “Toda esa obra perjudica en forma directa a nuestro barrio”, sostuvo, y advirtió que el desborde se produciría justo donde está el entubado.
Ortolani recordó que en 40 años de lucha se lograron obras importantes, como la represa y los aliviadores, “gobierno tras gobierno y pelea tras pelea”, pero aclaró que las obras solo sostienen niveles de seguridad, porque con el agua suficiente cualquier lugar se inunda. Marcó además que hace 10 o 12 años se habla de cinco pequeñas represas retardadoras, con anteproyectos, en zonas como Ibarlucea, Roldán y Funes, que siguen sin construirse.
El vecinalista dijo que la inundación deja además un costo silencioso: “la mortalidad aumenta por 20”, con “cientos de personas” que murieron por angustia o enfermedad tras perderlo todo. Según indicó, la situación pone en riesgo a unos 120.000 habitantes y cuestionó que no lo hayan atendido ni el gobernador ni el ministro de Obra Pública.
Como salida, reclamó llamar ya a licitación para alguna de las represas, aunque se empiece a pagar el año próximo, y detener las canalizaciones sobre las lagunas que están previstas como retenciones. “Empiecen por algo”, pidió. Los vecinos, mientras tanto, se reúnen cada miércoles en la vecinal y sostienen una defensa civil barrial. Hace unos días salieron a la calle para que el problema se haga visible, también entre quienes viven con temor.