Caída de un helicóptero en San Juan: «Fallecieron 7 personas dedicadas a salvar vidas, lo que hace más duro el golpe»

Fernando Scabuzzo, jefe de operaciones de UTV —la empresa de traslados sanitarios aéreos con base en el aeropuerto de Rosario— habló en el programa La Barra de Casal sobre la caída de un helicóptero en la provincia de San Juan que dejó siete víctimas fatales, entre ellas la de Matías Valenzuela, piloto que había trabajado durante años en la propia empresa y era amigo personal de Scabuzzo.

Scabuzzo relató que atraviesa la noticia con angustia desde que se conoció el hecho, y remarcó el vínculo particular que lo unía con Valenzuela: hacía ocho años que volaban juntos en UTV, donde Valenzuela era uno de los pilotos permanentes, y hace dos años fue justamente él quien lo rescató tras un accidente que protagonizó mientras ponía a punto un helicóptero recién importado desde Italia. Según contó, esa lesión, crítica a nivel cervical, podría haberlo dejado con secuelas graves en las piernas de no haber sido por el traslado aéreo que realizó Valenzuela. Scabuzzo remarcó que, más allá del vínculo personal con su compañero, las otras seis víctimas del siniestro —entre ellas bomberos, policías y brigadistas— también eran personas dedicadas a salvar vidas, lo que hace especialmente duro el golpe para quienes trabajan en este tipo de tareas.

Consultado sobre las posibles causas del siniestro, Scabuzzo fue cauto y evitó especular: remarcó que la Junta de Investigación de Accidentes es el organismo a cargo de determinar qué ocurrió realmente, y que abrir conjeturas sin estar en el lugar no sería prudente. Aun así, señaló que se trataba de un helicóptero nuevo y muy completo en materia de equipamiento, y que conocía la capacidad como piloto de Valenzuela, lo que lo lleva a pensar que debió intervenir algún factor externo —eventualmente climático— para desencadenar la tragedia. Aclaró además que el vuelo correspondía a una tarea de rutina, un traslado en línea recta desde un aeropuerto de San Juan hacia Catamarca para una capacitación, sin las complejidades propias de maniobras como el combate de incendios o rescates en zonas confinadas.

La complejidad técnica de volar un helicóptero

Scabuzzo aprovechó la consulta para explicar por qué pilotear un helicóptero es más exigente que un avión: a diferencia del avión, que es aerodinámicamente estable y puede sostener el vuelo incluso si se sueltan los comandos, el helicóptero es inestable y exige un control constante. Remarcó que esa dificultad inicial se compensa con entrenamiento, simuladores y práctica de emergencias, además de cursos específicos de fábrica cada vez que un piloto cambia de modelo de aeronave. Sobre el fabricante del helicóptero siniestrado, la empresa Bell, lo comparó en términos de trayectoria con marcas como Audi, BMW o Mercedes-Benz en el rubro automotor, y señaló que se trata de un modelo de uso originalmente militar, hoy también utilizado en tareas civiles.

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