Roald Báscolo, ministro de Trabajo, Empleo y Seguridad Social de Santa Fe, habló en La Barra de Casal sobre la pérdida de empleo registrado, el impacto en la industria y la necesidad de crédito a tasas razonables para reactivar la economía.
El ministro planteó que la situación santafesina no es aislada: en los últimos dos años y medio solo Neuquén y Río Negro crean empleo privado registrado, por las inversiones en gas y petróleo vinculadas a Vaca Muerta. El resto del país está en rojo, con Santa Fe perdiendo un 3% y Santa Cruz y Chubut hasta un 17%. Báscolo explicó que la economía y el empleo están «desenganchados»: los sectores que empujan el PBI (petróleo, gas, minería y agroindustria) no son los grandes generadores de empleo, mientras cae la industria, la construcción y, desde 2026, el comercio. Según indicó, esto muestra que ya no se trata solo del ingreso de importaciones, sino de un problema de actividad del mercado interno. Los datos de julio mostraron una caída profunda y ya se discute si habrá dos trimestres seguidos de baja, lo que configuraría una recesión.
En la comparación entre sectores, la construcción golpeó más fuerte en 2024, pero en Santa Fe se recuperó, con números positivos respecto de fines de 2023, impulsada por la obra pública provincial. Santa Fe es una de las tres provincias en esa situación, junto con Neuquén y Río Negro. La industria, principal generadora de empleo privado en la provincia, superó a la construcción como el rubro más golpeado desde 2025, y esa tendencia se consolidó en 2026. Báscolo distinguió sectores afectados por importaciones (textil, calzado, cuero, línea blanca en el Gran Rosario y algunos metalúrgicos) de otros golpeados por la demanda interna, como Acindar, que trabaja al 60% de su capacidad desde hace 30 meses. Aclaró que la crisis no es geográfica sino por rubro: siderurgia en Villa Constitución, línea blanca en el Gran Rosario, hilandería en Reconquista y curtiembres en Las Toscas y Esperanza. Los frigoríficos, con menor faena, resisten sin despidos gracias a la garantía horaria de su convenio.
Sobre los casos concretos, informó que en Electrolux se dictó la conciliación obligatoria, con una etapa de negociación de 15 días hábiles hasta el 20 de octubre, y que los trabajadores seguirán cobrando mientras tanto. La empresa ya venía con retiros voluntarios y suspensiones, y en marzo había cerrado una planta en Chile. Además, el Ministerio homologa acuerdos de reducción de jornada entre empresas y trabajadores. Hoy hay unas 60 empresas con ese esquema, que alcanza a unos 4.000 trabajadores, frente al pico de 100 empresas y 10.000 trabajadores. También advirtió que el país pierde empleo registrado hace 30 meses sin que se dispare el desempleo, porque esos trabajadores pasan a la informalidad, que subió del 40% al 44,9% en la última medición del INDEC. En una reunión con la UOCRA y la Cámara de la Construcción, se señaló que la obra pública nacional desapareció, que la construcción «al pozo» se frenó y las pequeñas obras de reparación cayeron muchísimo por la pérdida de poder adquisitivo.
Como salida, el ministro planteó que la herramienta clave es el crédito a tasas razonables. Consideró que la baja de la inflación, principal activo del Gobierno nacional, no fue acompañada por una baja de tasas para individuos, emprendedores y empresas, y que sin eso no se puede motorizar el mercado interno ni generar inversiones en un contexto de «bolsillos ajustados». Añadió que la provincia ya trabaja para ayudar a quienes quieren invertir o tienen deudas, pero que la principal palanca está en manos de la Nación.