Sergio Cassinerio, referente de la Cámara de Supermercados de Rosario, habló con Javier Arrizabalaga en el programa La Barra de Casal sobre la caída sostenida en las ventas del sector y los cambios en los hábitos de consumo que operan en la actualidad.
Cassinerio explicó que la baja en las ventas no golpea de la misma manera a todo el sector: es más acentuada en las grandes superficies, mientras que los formatos más pequeños, e incluso los almacenes de barrio, sostienen sus niveles o registran alguna leve alza. Según describió, se trata de una migración del consumo hacia la cercanía, en la que la gente compra con mayor frecuencia y solo lo necesario, sin necesidad de trasladarse a los grandes hipermercados.
Dentro de esa caída, identificó cambios concretos de hábito por rubro. El consumo de carne vacuna migró hacia la aviar y la porcina; bajaron las ventas de bebidas gaseosas y alcohólicas, de quesos duros y de distintas variedades de yogures, sosteniéndose solo la leche. También cayeron los enlatados. Cassinerio atribuyó parte de estos cambios a nuevas costumbres alimentarias.
Respecto a la respuesta de la industria, señaló que muchas marcas necesitan mover stock por una cuestión de vencimientos, y que en ese contexto están apareciendo nuevas marcas e industrias que antes producían para las grandes marcas y hoy comercializan de forma directa. Contó que acababa de regresar de las 44° Jornadas del Supermercadismo Argentino en Córdoba, donde se realizaron 9.100 reuniones de negocios entre industrias y comercios, muchas orientadas a buscar proveedores regionales que permitan abaratar costos logísticos y operativos. Sobre las estrategias de packaging, confirmó que la práctica de reducir el contenido de los envases en lugar de subir el precio (como el aceite en frascos de 900 mililitros en vez de un litro) continúa vigente, con la aparición de nuevos formatos y gramajes pensados para ofrecer precios más accesibles.
En cuanto a los medios de pago, indicó que el pago con tarjeta en cuotas sigue siendo relevante, pero que hoy pesa tanto o más la búsqueda de descuentos: los clientes manejan mentalmente una grilla de beneficios según la tarjeta y el día, y organizan sus compras —incluida la carga de combustible— para maximizar el rendimiento de su capacidad de gasto.