Cristian Battistelli, un hincha argentino de 36 años oriundo de Bahía Blanca, vive desde Atlanta la previa del esperado encuentro entre Argentina e Inglaterra por el Mundial. En diálogo con LT3, contó cómo fue el largo camino que emprendió para poder acompañar a la Selección durante gran parte del torneo y cumplir un sueño que comenzó a planificar hace cuatro años.
El viaje representa su primera experiencia mundialista. Si bien había querido asistir al Mundial de Brasil 2014, el reciente nacimiento de su hija se lo impidió. Luego de Qatar, junto a un grupo de amigos comenzó a proyectar la posibilidad de viajar a esta Copa del Mundo. Aunque con el tiempo sus compañeros desistieron, él mantuvo el objetivo y continuó ahorrando durante más de tres años para concretarlo.
Cuando comenzó el Mundial ya se encontraba instalado en Miami. No pudo asistir al debut argentino porque todavía estaba organizándose y conociendo cómo funcionaba toda la logística del torneo en Estados Unidos. Sin embargo, desde el segundo partido siguió al seleccionado por cada ciudad en la que jugó, ingresando al estadio cuando conseguía entradas y, cuando no era posible, al menos acompañando el ambiente desde las inmediaciones.
Antes de viajar consultó a amigos que habían estado en Rusia y Qatar, quienes le recomendaron reunir un presupuesto similar al utilizado en esas competencias. Sin embargo, al llegar a Estados Unidos descubrió que los costos eran muy superiores. Según explicó, el valor que otros aficionados pagaron por una entrada para la final equivalía, en este Mundial, al precio de un partido de la fase de grupos. Como consecuencia, el dinero que había reunido durante años se agotó en apenas veinte días.
Ante esa situación comenzó a modificar completamente su forma de viajar. Reemplazó vuelos por traslados en auto, colectivo o motorhome junto a otros argentinos que fue conociendo durante el campeonato. En Dallas, por ejemplo, compartió viaje y gastos con un grupo de compatriotas radicados en Miami que recorren el país en una casa rodante. Luego continuó haciendo lo mismo con otros hinchas que alquilaban vehículos para trasladarse entre sedes. También conoció a un grupo que se hace llamar «Los Sin Entradas», integrado por fanáticos que acompañan a la Selección aunque muchas veces no logran ingresar a los estadios.
El clima entre argentinos e ingleses en Atlanta
Consultado sobre si la histórica rivalidad vinculada a la Guerra de Malvinas se percibe en la previa, Battistelli hizo una diferenciación entre el sentimiento futbolero y el conflicto político.
Reconoció que, dentro del cancionero popular argentino, Inglaterra siempre ocupa un lugar especial junto a Brasil. Sin embargo, sostuvo que los futbolistas actuales ni siquiera habían nacido durante la guerra y que no corresponde trasladar ese conflicto al deporte.
También consideró que probablemente el tema tenga mucho más peso en la cultura argentina que entre los propios ingleses.
Según contó, los organizadores del evento buscaron deliberadamente bajar cualquier tensión. Durante las entrevistas y actividades previas se insistía en evitar mensajes que alimentaran conflictos.
El banderazo realizado en Atlanta estuvo completamente vallado y bajo un fuerte operativo de seguridad. A diferencia del anterior, que incluyó una movilización desde un parque hasta el centro de la ciudad, esta vez toda la actividad se concentró en un único sector cuidadosamente controlado. A su entender, el objetivo era impedir cruces innecesarios entre ambas parcialidades.