«Aceptar recortes laborales bajo presión es una forma de extorsión»

El abogado laboralista Sebastián Serrano Alou, integrante de la Asociación de Abogados Laboralistas, aportó un análisis en el programa La Barra de Casal sobre el escenario actual del derecho del trabajo en Argentina, enmarcado en las recientes reformas impulsadas por el gobierno nacional y las situaciones que se dieron en algunas empresas que informaron la baja de salarios.

Uno de los puntos abordados fue la situación de los trabajadores vinculados a PAMI y otros casos donde se intenta encuadrar a empleados como prestadores independientes por el hecho de facturar. Serrano Alou advirtió que este criterio es cuestionable: el hecho de facturar no elimina automáticamente la relación de dependencia. Lo central, remarcó, es analizar si existe subordinación laboral. En caso de verificarse, esos trabajadores deben estar protegidos por la normativa laboral vigente.

El abogado planteó dos posibles enfoques para analizar la situación actual: limitarse a las leyes impulsadas por el gobierno o elevar el análisis al plano constitucional. Desde esta última perspectiva, fue categórico: muchas de las modificaciones son inconstitucionales. Argumentó que implican un retroceso en derechos sociales, los cuales —como derechos humanos— deben avanzar progresivamente y no retroceder. Además, citó el principio constitucional de protección del trabajo, que exige garantizar mejores condiciones para los trabajadores. En ese sentido, cualquier medida que implique pérdida de derechos contradice este mandato.

Serrano Alou también cuestionó el argumento empresarial que justifica recortes laborales en la necesidad de sostener la actividad económica o evitar despidos. Si bien reconoció que pueden existir situaciones reales de crisis, advirtió que muchas veces el ajuste se orienta a preservar ganancias o evitar pérdidas, trasladando el costo a los trabajadores en lugar de asumirlo en otros rubros, como logística o insumos. Para ilustrarlo, mencionó el impacto del aumento del combustible en empresas distribuidoras, donde la respuesta suele ser recortar derechos laborales en vez de absorber o redistribuir esos costos.

Lejos de reducir la litigiosidad, el abogado anticipó que las reformas actuales podrían generar el efecto contrario: un aumento de la conflictividad social y laboral. Sostuvo que, ante la imposibilidad de resolver disputas mediante negociación o medidas de fuerza, los conflictos terminarán judicializándose.

 

 

 

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