El buzo profesional Juan Ares, habló en el programa La Barra de Casal y describió el intenso operativo realizado en la toma de agua de la planta potabilizadora de Santa Fe, afectada por una inusual acumulación de camalotes que generó la interrupción del servicio de agua en varias zonas del Gran Rosario durante horas. Aunque la limpieza de rejas es una tarea habitual, el volumen registrado en estos días superó lo normal, obligando a intervenciones constantes: “Destapábamos y a las dos horas estaba tapado de vuelta”.
Las tareas se realizan en condiciones extremas: sin visibilidad, guiándose únicamente por el tacto debido a la alta turbidez del río. Los buzos descienden de a uno, con un equipo en superficie que supervisa y asiste toda la operación. Para mantenerse estables frente a la corriente, utilizan sogas y puntos de anclaje. La seguridad se apoya en el entrenamiento, la experiencia y la confianza en el equipo. «En el Paraná no se ve nada, es un río marrón, así que es todo una cuestión de ubicación, de tacto y de confianza en el equipo. Yo abajo estoy tranquilo porque se que si tengo algún inconveniente a la primera señal me van a subir enseguida».