Del Frade: «Hay que ganar también en la cancha chica y también en la cancha grande de la historia»

Carlos Del Frade, diputado provincial, habló en el programa La Barra de Casal sobre el partido entre Argentina e Inglaterra que jugarán la semifinal del Mundial 2026 y sobre lo que, a su criterio, se juega más allá de la cancha: un reclamo histórico y económico ligado a Malvinas y a la explotación forestal en el norte santafesino.

A diferencia de Lionel Scaloni, que había definido al cruce como «un partido de fútbol, no más que eso», Del Frade sostuvo que el encuentro de hoy no es uno más. Usando su propia metáfora, distinguió entre la «cancha chica» del fútbol —los 90 minutos de juego— y la «cancha grande» de la historia y la realidad. Para el legislador, ganar hoy en la cancha chica está bien, pero el verdadero desafío pendiente es «ganar» alguna vez en la cancha grande, dejando atrás lo que calificó como un «nacionalismo barato» que solo aparece el 2 de abril o en partidos como el de hoy.

Del Frade detalló un cálculo propio, elaborado en base a datos del Banco Central de la República Argentina y boletines económicos ingleses, según el cual las principales empresas británicas se llevarían cada año 871 millones de dólares de la explotación petrolera en Malvinas y otros 379 millones de la explotación pesquera en la zona, lo que suma unos 1.250 millones de dólares anuales, una cifra que el diputado comparó con la décima parte del presupuesto total de la provincia de Santa Fe, estimado por él en unos 14.000 millones de dólares. A esto sumó una referencia a un cálculo de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA, según el cual, entre 1880 y 1964, la explotación de la empresa La Forestal se habría llevado al menos 3.000 millones de dólares en concepto de los quebrachos colorados del norte santafesino. Del Frade recordó que este reclamo no es nuevo: mencionó que en la década de 1960, el diputado provincial Anacarsis Acevedo, presidente de la Comisión de Seguimiento de la Investigación de La Forestal, ya lo había planteado en un informe final de la Legislatura santafesina. Como antecedente de que este tipo de reclamos puede prosperar, citó casos de comunidades de Ecuador y de países africanos que, según indicó, lograron fallos favorables en tribunales internacionales contra multinacionales por delitos de ecocidio.

Finalmente y sobre la caracterización de la actual Selección Nacional definida desde algunos sectores como «mileísta», el diputado se mostró en desacuerdo: remarcó que se trata de un grupo de jugadores con orígenes diversos, algunos de extracción humilde, y que no corresponde encasillar políticamente a un plantel, de la misma manera que tampoco podría llamarse «alfonsinista» a la selección campeona en 1986. Reconoció, sí, que los gobiernos de turno suelen intentar capitalizar políticamente los triunfos deportivos, como —según mencionó— hicieron en su momento el alfonsinismo, Alberto Fernández y la propia dictadura militar en 1978, pero insistió en que eso no permite definir ideológicamente a un plantel completo.