El Centro de Estudios Poliedro presentó un informe sobre el impacto que la inteligencia artificial podría tener en la estructura productiva y el mercado laboral de Rosario. En diálogo con La Barra de Casal, la cofundadora de la entidad, Julia Irigoytia, explicó que el objetivo del trabajo es aportar una mirada local sobre un fenómeno global y anticipar los desafíos que enfrentará la ciudad en los próximos años.
Irigoytia sostuvo que la inteligencia artificial representa una nueva revolución tecnológica cuyo impacto será inevitable, por lo que resulta indispensable comenzar a preparar las condiciones para su incorporación. Según explicó, el estudio parte de la necesidad de generar información específica sobre Rosario, ya que la mayor parte de los datos disponibles provienen de análisis realizados a escala nacional o sobre el Gran Rosario, sin profundizar en las particularidades de la ciudad.
El propósito es construir escenarios que permitan anticipar cómo cambiarán los procesos productivos y qué políticas públicas serán necesarias para acompañar esa transformación.
Desde Poliedro plantean que el debate suele caer en dos extremos: considerar que la inteligencia artificial eliminará masivamente puestos de trabajo o creer que resolverá por sí sola los problemas de productividad. Para Irigoytia, ninguna de esas visiones refleja la realidad.
«La inteligencia artificial depende de la estructura productiva y del marco regulatorio sobre el que se inserte», explicó. En ese sentido, remarcó que el contexto institucional será determinante para definir si esta tecnología mejora la competitividad o profundiza los problemas laborales existentes.
Un mercado laboral con señales de alerta
Al analizar la situación actual del empleo, Irigoytia recordó que los datos disponibles muestran una desocupación del 11,2% en el Gran Rosario, equivalente a unas 60.000 personas sin trabajo dentro de una población económicamente activa superior a las 600.000.
A ese panorama se suma un fenómeno que calificó como relevante: la creciente presión laboral de personas que, aun teniendo empleo, continúan buscando otra ocupación. Para la investigadora, estos indicadores deben ser considerados al momento de planificar la incorporación de nuevas tecnologías al sistema productivo local.