Jueza de familia explica qué es la violencia vicaria tras el crimen de General Lagos: «No es locura, es perversidad»

El horror que sacudió a General Lagos —un padre que mató a sus dos hijos y se suicidó, aparentemente para causarle el mayor daño posible a su ex pareja— no es un hecho aislado. Así lo afirmó la doctora Andrea Brunetti, jueza de familia de Rosario, en diálogo con La Barra de Casal.

La magistrada explicó que lo ocurrido en General Lagos encuadra en lo que se denomina violencia vicaria, también llamada violencia por sustitución. Se trata de una forma de violencia de género en la que el agresor utiliza a los hijos u otras personas significativas para la mujer como instrumento para causarle el mayor sufrimiento posible. Aunque el concepto no está incorporado con ese nombre específico en la legislación vigente —hay proyectos en curso para incluirlo—, en el Código Penal existe la figura del homicidio vinculado, que contempla el agravante de matar a una persona para hacer sufrir a otra con quien se mantiene un vínculo familiar. «La idea del agresor es causar el mayor sufrimiento posible. Es fácil imaginar que matar a los hijos es el mayor dolor que puede tener una madre», señaló la jueza.

Uno de los puntos más enfáticos de Brunetti fue desactivar la idea de que este tipo de crímenes responde a una patología mental. «Yo no hablaría de locura porque eso colocaría a los agresores en una situación de posible no comprensión de los actos. El perfil de la persona violenta no va por ahí. Es un acto de extrema perversidad», afirmó.

La jueza explicó que las personas violentas son producto de una construcción social, histórica y cultural, y que en la generalidad de los casos estos crímenes se cometen de manera planificada. Hay antecedentes de homicidios perpetrados durante el cumplimiento del régimen de visitas, lo que demuestra un escenario premeditado. «Hay que ser muy prudente en todos los casos de intervención en conflictos familiares», advirtió.